PERIODICO DEL SUDESTE

Gana Hugo, no Martín

PERFIL.COM/ De repente, apareció Duhalde. Y lo hizo con calculada precisión. Habló del “doble comando” presidencial. La respuesta ordenada por Néstor Kirchner demoró tanto como la nada. Era lo esperado.
Por Nelson Castro

Misceláneas

De repente, apareció Duhalde. Y lo hizo con calculada precisión. Habló del “doble comando” presidencial. La respuesta ordenada por Néstor Kirchner demoró tanto como la nada. Era lo esperado. Salvo por la respuesta de Scioli, que sorprendió –se ve que no aprendió a conocer al gobernador– a Duhalde, todo le produjo una sonrisa. Sabía que había dado en el blanco y que eso había dolido. Y lo de Duhalde dolió porque reflejó una realidad que se palpa todos los días: gobiernan los Kirchner, es decir Cristina y Néstor.
………………………………………………

Enhorabuena que la Presidenta habló de la inseguridad. Lo hizo en un acto de la Policía Federal. Habló de sensación de inseguridad. La Dra. Kirchner suele ser cuidadosa con la elección de las palabras. Si por sensación pretendió hablar de algo sobredimensionado o muy subjetivo, equivocó el término. La inseguridad es una lamentable realidad de nuestra vida diaria.
………………………………………………

Valijagate

Los legisladores estadounidenses que elogiaron a la Presidenta le recordaron que sobre el caso de la valija nadie del sector político podrá hacer nada si es que, durante el juicio en Miami, sale a relucir el espinoso tema de los 790.950 dólares y su destinatario en la Argentina. Mientras tanto, en Buenos Aires la causa sigue parada. La jueza Marta Novati está atravesando una mala situación personal debido a una delicada enfermedad cardíaca de su esposo que, además de la lógica afectación que le produce, la obligó a tomar una licencia. Hay un juez subrogante, el Dr. Rafael Caputo. Los jueces subrogantes son poco propensos a mover expedientes de casos como éstos. Por otra parte, en esos despachos judiciales no se habla bien del titular de la Aduana, Ricardo Echegaray.

Stornelli

Quienes conocen al ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires coinciden en afirmar que está realmente abatido con la situación que está viviendo en el ejercicio de la función. Sabe que ha perdido la iniciativa política y que es blanco de operaciones desde dentro y fuera del Gobierno. En atención a todo esto, le ha dicho al gobernador que quiere renunciar. “Se está secando como un tomate”, es la frase con la que, desde sectores del gobierno provincial, describen su difícil momento. Scioli aún no le ha soltado la mano. Todos los nombres que están dando vueltas como posibles reemplazos –entre postulados y autopostualdos– remiten a un pasado que ha sido tan malo como el duro presente que tanto aflige a la ciudadanía.

La historia de un proyecto de ley

Preste atención, lector, por favor, a este asunto.
Resulta que el Gobierno decidió estimular a aquellas pequeñas y medianas empresas que decidan llevar adelante nuevos proyectos de inversión. Es por ello que, a través del mensaje Nº 236 del 8 de febrero pasado, envió un proyecto de ley consistente en una serie de beneficios impositivos, ya sea del IVA o del impuesto a las ganancias, para aquellas empresas que califiquen para tales emprendimientos. En el articulado del proyecto se fijan las condiciones para instrumentar esa iniciativa. Y, además, se establece cuál va a ser el órgano gubernativo de ejecución. Esto queda claramente establecido en el proyecto enviado en el artículo 13, que reza:

Artículo 13: El PODER EJECUTIVO NACIONAL será el encargado de designar la Autoridad de Aplicación del régimen creado por la presente ley.

Este proyecto tuvo como cámara iniciadora el Senado. Las crónicas hablan de una activa participación del ministro en el trámite parlamentario. Fue allí que los senadores de la oposición advirtieron la real consecuencia que implicaba la redacción del proyecto. Hubo una comunicación con el ministro de Economía. Ahí, el licenciado Martín Lousteau se anotició de que lo iban a dejar, una vez más, afuera del manejo de estos fondos cuya tutoría iba estar en las manos del señor De Vido y compañía. (¿De quién otro, si no?) Por lo tanto, solicitó y logró que en la sesión en la que se trató el proyecto sobre tablas se hiciera un cambio en la redacción del citado artículo.
Interesantemente, en esto coincidieron no sólo los senadores de la oposición sino también los del oficialismo. Por ende, el proyecto de ley que votó el Senado salió aprobado con la siguiente redacción del artículo 13 en cuestión:

Artículo 13: El Ministerio de Economía y Producción será la autoridad de aplicación del régimen creado por la presente ley y tendrá a su cargo la aprobación de los proyectos de inversión que adhieran al mismo, pudiendo solicitar la intervención de las jurisdicciones con competencia en el correspondiente ramo o actividad.

Tras esto, en el despacho del ministro Lousteau hubo clima de euforia. Tanto es así que la noticia se filtró a distintos medios para marcar esto como una victoria del ministro sobre uno de los rivales de todos los ministros de Economía de los gobiernos de los Kirchner: Julio De Vido. (El otro, recuérdese, es Moreno, funcionario cuya gestión es una Niágara de fracasos pero que divierte con sus bravuconadas, y mucho, a Néstor Kirchner).
Pues bien, la reacción no se hizo esperar. Enterados de esta novedad, en Casa de Gobierno y en su sucursal de Puerto Madero hubo furia y disgusto. Y sonó entonces el celular y cuanto teléfono posee el senador Miguel Angel Picheto, titular del bloque oficialista, para expresarle tanto el disgusto como la furia. (Lector, descarte expresiones tales como “caramba, señor senador, hemos advertido que ha habido una modificación en el proyecto que contraría la voluntad del Poder Ejecutivo”. No, ése no es el lenguaje que usa el kirchnerismo de paladar negro)
Conclusión: la Cámara de Diputados va a modificar, con el voto del oficialismo que tiene la mayoría, el artículo 13, que volverá a su redacción original. Así, el proyecto será devuelto a la Cámara de origen, o sea el Senado, que, a su vez, con los votos del oficialismo, que cambiará su postura, modificará su primera aprobación para satisfacer las necesidades del Gobierno. Se sabe que para el Gobierno la caja es sagrada y ésa es el área de De Vido, que es Kirchner. El ministro de Economía debería ya saberlo.

Otra de las cuestiones que el ministro de Economía está viendo pasar son las negociaciones por los acuerdos salariales que se están firmando presurosamente. El martes, el licenciado Lousteau buscó una salida elegante diciendo que las paritarias eran una cuestión a resolver “entre sindicalistas y empresarios” sin participación del Gobierno. La realidad es otra ya que en esta historia se juegan posiciones políticas muy fuertes.
El arreglo marco de los camioneros movilizó al Gobierno. En realidad, participaron activamente el ex presidente Néstor Kirchner, desde la sucursal gubernamental de Puerto Madero, el ministro De Vido y Moyano. De Vido habló; hubo conversaciones telefónicas y reuniones en las que impuso a Moyano la necesidad de cerrar la negociación paritaria lo antes posible. Moyano había salido a decir que no había techo para el aumento salarial. Se le explicó, entonces, la inconveniencia de seguir con ese discurso. Hubo idas y vueltas y finalmente se llegó a un acuerdo. Ganaron los dos.
El Gobierno porque, al arreglar con Moyano, puso un marco al resto de las negociaciones con los grandes gremios. El viernes se firmó con la construcción y esta semana que viene habrá acuerdos con los encargados de edificios y los taxistas.
Moyano también ganó, porque el Gobierno lo va a apoyar en la interna por el poder en la CGT que le quiere disputar Luis Barrionuevo con sus “gordos”. Por otra parte, ya había habido un gesto importante por parte de la Presidenta hacia Moyano cuando, en la reunión con los líderes de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), cerró cualquier posibilidad de darle el reconocimiento legal por el que viene luchando desde su creación. Además, una vez que haya terminado el reordenamiento K del Partido Justicialista, Moyano tendrá su lugar.
Para el Gobierno el acuerdo, políticamente, trae alivio. Entre el 30% del que hablaba al comienzo el líder de los camioneros y el 12% del que hablaba el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain, el 20% tiene aire de laudo salomónico. Por supuesto que en toda esta negociación nadie le prestó la más mínima atención al dibujado índice del INDEK que marcó, para 2007, una inflación de menos del 10%.
Más allá de alguna disconformidad con los guarismos de los acuerdo salariales que han expresado algunos, en los sectores empresariales hay sosiego ahora que se ha reconfirmado el rol de De Vido en el manejo de los aspectos claves de la economía. Durante los días en los que no se dirimieron estas cuestiones internas dentro del Gobierno, no sabían qué puerta tocar. Es más, algunos creyeron que el ministro Lousteau iba a “domesticar” a Moreno. Se equivocaron de acá a Vladivostok.

Dos preguntas y dos anécdotas

Preguntas:
¿Se pelearon Lousteau y Moreno?
Estuvieron a punto de hacerlo.
¿Piensa Lousteau en renunciar?
Ni remotamente, contesta el ministro cuando se lo preguntan (la verdad es que remotamente no es la expresión que sigue a la conjunción copulativa “ni” en el lenguaje del ministro cuando contesta la pregunta).

Anécdotas:
Las que siguen quedan a disposición de los colegas Diego Cabot y Francisco Olivera, autores del libro Hablen con Julio, uno de los best sellers de la temporada.

El influyente hombre de negocios atiende su celular en medio de una reunión en Punta del Este en el atardecer del último viernes.
—¿Quién es la persona del Gobierno con la que están manejando la cuestión salarial?, pregunta alguien desde Buenos Aires.
—Esa persona es De Vido –responde el empresario que es uno de los que habla con Julio.
Minutos más tarde es un dirigente sindical el que responde, desde Buenos Aires, a la misma pregunta.
—Todo lo manejamos con Julio –confirma.
—¿Y el ministro de Economía?
—Primero, que se corte el pelo –responde antes de cortar–. El también habla con Julio.

Producción periodística:
Guido Baistrocchi, con el aporte de Laura Bartolom


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Lo habrá leído Néstor Kirchner?

PERFIL.COM/ Se sabe que los Kirchner leen a José Pablo Feinmann, y que Feinmann lee –y muy bien– a Foucault. Ahora que Néstor Kirchner se dedica a la estrategia, y sin que la agenda de la gestión le consuma todo su tiempo, ¿habrá aprovechado para leer por sí mismo el último libro de Foucault editado en 2007 en la Argentina, Nacimiento de la biopolítica?
Por Jorge Fontevecchia

Se sabe que los Kirchner leen a José Pablo Feinmann, y que Feinmann lee –y muy bien– a Foucault. Ahora que Néstor Kirchner se dedica a la estrategia, y sin que la agenda de la gestión le consuma todo su tiempo, ¿habrá aprovechado para leer por sí mismo el último libro de Foucault editado en 2007 en la Argentina, Nacimiento de la biopolítica?
Sería una lectura por demás oportuna para todos aquellos que están dedicados a reconstruir el Partido Justicialista, porque no sólo tendrán que acordar cargos sino principios. El libro transcribe uno de los seminarios anuales que dictó Foucault en el Collège de France, donde fue profesor de Historia de los sistemas de pensamiento entre 1971 y 1984, año de su muerte.
En su seminario, homónimo al título del libro, explica la refundación de los partidos políticos tras la destrucción que dejó la Segunda Guerra Mundial, con especial detalle de los partidos socialistas a los que el kirchnerismo desea tomar como ejemplo para reconstruir el peronismo.
Comienza por una introducción a la teoría del Estado, donde habla de la conciencia de sí del gobierno: “Transformar en ser el deber ser del Estado. El deber hacer del gobierno tiene que identificarse con el deber ser del Estado”. Explica que, para los juristas, “hay leyes que están ahí con anterioridad al Estado, pues son constitutivas de éste y, por absoluto que sea su poder, no deberían ser tocadas (…) el soberano no sólo se compromete a hacer sino a no hacer ciertas cosas (…) el gobierno que desconozca esa limitación será simplemente un gobierno, insistamos, no ilegítimo, no usurpador, sino torpe, inadaptado, un gobierno que no hace lo que conviene”.
Avanza con la sustitución del concepto de legitimidad por el de éxito: “ Si (el gobierno) la perturba, si no la tiene en cuenta o actúa contra las leyes que han sido fijadas por esa naturalidad propia de los objetos que ella manipula, surgirán de inmediato consecuencias negativas para ella misma; en otras palabras, habrá éxito o fracaso y ya no legitimidad o ilegitimidad”.
Repasa las concepciones clásicas sobre la sabiduría del buen gobernante, como alguien que debería decir: “Conozco demasiado bien las leyes de Dios, conozco demasiado bien la debilidad humana, conozco demasiado bien mis propios límites (como) para no limitar mi poder, para no respetar el derecho de mis gobernados”. Lo que hace que un gobernante sea malo no es su maldad, sino su ignorancia. Y desarrolla el “nuevo arte de gobernar”, que nace con el liberalismo clásico, “el gobierno frugal” que limita desde dentro del poder mismo el ejercicio del poder de gobernar.
Antes de llegar al renacimiento de los partidos de post guerra, recorre a Kant, para anticiparse a la globalización: “La garantía de paz perpetua es la planetarización comercial (…); para que los hombres formen en conjunto una organización social (hace falta) que puedan intercambiar sus productos entre ellos o con los hombres de otras regiones”. Para evitar la hegemonía de unos sobre otros, el gobierno está obligado a producir libertad y organizarla: “El nuevo arte de gobernar se presentará como administrador de la libertad (…), ‘voy a procurar que tengas la libertad de ser libre’”. Es decir, que la vigilancia, el control y la intervención del gobierno es para crear un plus de libertad sin cuya intervención se producirían, por ejemplo, monopolios.
Socialismo europeo. Cuenta Foucault que, hasta 1950, la socialdemocracia alemana siguió reconociendo “la validez histórica y política del principio de la lucha de clases”. En 1955, Karl Schiller, rector de la Universidad de Hamburgo –que años más tarde llegó a ministro de Economía de Alemania–, escribió un libro que marcó el cambio que se avecinaba. Se llamaba Socialismo y competencia (no socialismo o competencia, como hasta entonces), y su lema era “tanta competencia como sea posible y planificación en la medida justa y necesaria”. Contemporáneamente, Theodor Blanck, vicepresidente del sindicato de mineros, declaró que “el orden liberal es una alternativa al capitalismo y al planismo (economía planificada)”. Unos años antes, había fracasado la última huelga general en contra de la liberación de precios, y así como hoy se visualiza en algunos países latinoamericanos al liberalismo como una doctrina de dominación de los Estados Unidos, en Alemania y gran parte de Europa se creyó –durante el siglo XX– que era una teoría de dominación de Inglaterra; por lo menos, hasta que ella misma quedó empobrecida por las guerras y fue gobernada por el laborismo. En 1959, el Partido Socialista alemán realiza el Congreso de Bad Godesberg, donde abandona el concepto de lucha de clases y además “aprueba el principio de una economía de mercado en todas partes, o al menos allí donde imperen las condiciones para una verdadera competencia”.
Hasta la Segunda Guerra, Alemania estaba “encorsetada” por cuatro elementos: “Economía protegida, socialismo de Estado, economía planificada e intervenciones de tipo keynesiano (la forma más moderada de todas); hay un vínculo necesario por el cual ningún elemento de ese sistema económico puede darse sin que después, poco a poco, aparezcan los otros tres”.
El siglo XIX fue el del socialismo de estado bismarkiano; el comienzo del siglo XX, tras la crisis de 1929, la época del intervencionismo de Estado en la economía al estilo keynesiano, que caracterizó al New Deal en Estados Unidos y al Partido Laborista en Inglaterra (cuyas teorías también se utilizaron en la Alemania de Hitler).
El libro de Foucault continúa, pero su contenido excede a esta columna. Simplemente, vale de excusa para preguntarse si Kirchner, para modernizar al peronismo, podría encontrar inspiración en el congreso del Partido Socialista alemán de Bad Godesberg.
En Estados Unidos se opina que ese país no salió de la crisis por el New Deal keynesiano, sino gracias a la Segunda Guerra. El ministro Lousteau pidió a sus colaboradores que revisen el libro A Theory of Price Control, de John Galbraith (ver página 26), escrito en 1952, cuando en el hemisferio norte aún se discutían muchos de los temas que hoy se discuten en Argentina. Buen momento para un debate de actualización.


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Gana Hugo, no Martín

PERFIL.COM/ De repente, apareció Duhalde. Y lo hizo con calculada precisión. Habló del “doble comando” presidencial. La respuesta ordenada por Néstor Kirchner demoró tanto como la nada. Era lo esperado.
Por Nelson Castro

Misceláneas

De repente, apareció Duhalde. Y lo hizo con calculada precisión. Habló del “doble comando” presidencial. La respuesta ordenada por Néstor Kirchner demoró tanto como la nada. Era lo esperado. Salvo por la respuesta de Scioli, que sorprendió –se ve que no aprendió a conocer al gobernador– a Duhalde, todo le produjo una sonrisa. Sabía que había dado en el blanco y que eso había dolido. Y lo de Duhalde dolió porque reflejó una realidad que se palpa todos los días: gobiernan los Kirchner, es decir Cristina y Néstor.
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Enhorabuena que la Presidenta habló de la inseguridad. Lo hizo en un acto de la Policía Federal. Habló de sensación de inseguridad. La Dra. Kirchner suele ser cuidadosa con la elección de las palabras. Si por sensación pretendió hablar de algo sobredimensionado o muy subjetivo, equivocó el término. La inseguridad es una lamentable realidad de nuestra vida diaria.
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Valijagate

Los legisladores estadounidenses que elogiaron a la Presidenta le recordaron que sobre el caso de la valija nadie del sector político podrá hacer nada si es que, durante el juicio en Miami, sale a relucir el espinoso tema de los 790.950 dólares y su destinatario en la Argentina. Mientras tanto, en Buenos Aires la causa sigue parada. La jueza Marta Novati está atravesando una mala situación personal debido a una delicada enfermedad cardíaca de su esposo que, además de la lógica afectación que le produce, la obligó a tomar una licencia. Hay un juez subrogante, el Dr. Rafael Caputo. Los jueces subrogantes son poco propensos a mover expedientes de casos como éstos. Por otra parte, en esos despachos judiciales no se habla bien del titular de la Aduana, Ricardo Echegaray.

Stornelli

Quienes conocen al ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires coinciden en afirmar que está realmente abatido con la situación que está viviendo en el ejercicio de la función. Sabe que ha perdido la iniciativa política y que es blanco de operaciones desde dentro y fuera del Gobierno. En atención a todo esto, le ha dicho al gobernador que quiere renunciar. “Se está secando como un tomate”, es la frase con la que, desde sectores del gobierno provincial, describen su difícil momento. Scioli aún no le ha soltado la mano. Todos los nombres que están dando vueltas como posibles reemplazos –entre postulados y autopostualdos– remiten a un pasado que ha sido tan malo como el duro presente que tanto aflige a la ciudadanía.

La historia de un proyecto de ley

Preste atención, lector, por favor, a este asunto.
Resulta que el Gobierno decidió estimular a aquellas pequeñas y medianas empresas que decidan llevar adelante nuevos proyectos de inversión. Es por ello que, a través del mensaje Nº 236 del 8 de febrero pasado, envió un proyecto de ley consistente en una serie de beneficios impositivos, ya sea del IVA o del impuesto a las ganancias, para aquellas empresas que califiquen para tales emprendimientos. En el articulado del proyecto se fijan las condiciones para instrumentar esa iniciativa. Y, además, se establece cuál va a ser el órgano gubernativo de ejecución. Esto queda claramente establecido en el proyecto enviado en el artículo 13, que reza:

Artículo 13: El PODER EJECUTIVO NACIONAL será el encargado de designar la Autoridad de Aplicación del régimen creado por la presente ley.

Este proyecto tuvo como cámara iniciadora el Senado. Las crónicas hablan de una activa participación del ministro en el trámite parlamentario. Fue allí que los senadores de la oposición advirtieron la real consecuencia que implicaba la redacción del proyecto. Hubo una comunicación con el ministro de Economía. Ahí, el licenciado Martín Lousteau se anotició de que lo iban a dejar, una vez más, afuera del manejo de estos fondos cuya tutoría iba estar en las manos del señor De Vido y compañía. (¿De quién otro, si no?) Por lo tanto, solicitó y logró que en la sesión en la que se trató el proyecto sobre tablas se hiciera un cambio en la redacción del citado artículo.
Interesantemente, en esto coincidieron no sólo los senadores de la oposición sino también los del oficialismo. Por ende, el proyecto de ley que votó el Senado salió aprobado con la siguiente redacción del artículo 13 en cuestión:

Artículo 13: El Ministerio de Economía y Producción será la autoridad de aplicación del régimen creado por la presente ley y tendrá a su cargo la aprobación de los proyectos de inversión que adhieran al mismo, pudiendo solicitar la intervención de las jurisdicciones con competencia en el correspondiente ramo o actividad.

Tras esto, en el despacho del ministro Lousteau hubo clima de euforia. Tanto es así que la noticia se filtró a distintos medios para marcar esto como una victoria del ministro sobre uno de los rivales de todos los ministros de Economía de los gobiernos de los Kirchner: Julio De Vido. (El otro, recuérdese, es Moreno, funcionario cuya gestión es una Niágara de fracasos pero que divierte con sus bravuconadas, y mucho, a Néstor Kirchner).
Pues bien, la reacción no se hizo esperar. Enterados de esta novedad, en Casa de Gobierno y en su sucursal de Puerto Madero hubo furia y disgusto. Y sonó entonces el celular y cuanto teléfono posee el senador Miguel Angel Picheto, titular del bloque oficialista, para expresarle tanto el disgusto como la furia. (Lector, descarte expresiones tales como “caramba, señor senador, hemos advertido que ha habido una modificación en el proyecto que contraría la voluntad del Poder Ejecutivo”. No, ése no es el lenguaje que usa el kirchnerismo de paladar negro)
Conclusión: la Cámara de Diputados va a modificar, con el voto del oficialismo que tiene la mayoría, el artículo 13, que volverá a su redacción original. Así, el proyecto será devuelto a la Cámara de origen, o sea el Senado, que, a su vez, con los votos del oficialismo, que cambiará su postura, modificará su primera aprobación para satisfacer las necesidades del Gobierno. Se sabe que para el Gobierno la caja es sagrada y ésa es el área de De Vido, que es Kirchner. El ministro de Economía debería ya saberlo.

Otra de las cuestiones que el ministro de Economía está viendo pasar son las negociaciones por los acuerdos salariales que se están firmando presurosamente. El martes, el licenciado Lousteau buscó una salida elegante diciendo que las paritarias eran una cuestión a resolver “entre sindicalistas y empresarios” sin participación del Gobierno. La realidad es otra ya que en esta historia se juegan posiciones políticas muy fuertes.
El arreglo marco de los camioneros movilizó al Gobierno. En realidad, participaron activamente el ex presidente Néstor Kirchner, desde la sucursal gubernamental de Puerto Madero, el ministro De Vido y Moyano. De Vido habló; hubo conversaciones telefónicas y reuniones en las que impuso a Moyano la necesidad de cerrar la negociación paritaria lo antes posible. Moyano había salido a decir que no había techo para el aumento salarial. Se le explicó, entonces, la inconveniencia de seguir con ese discurso. Hubo idas y vueltas y finalmente se llegó a un acuerdo. Ganaron los dos.
El Gobierno porque, al arreglar con Moyano, puso un marco al resto de las negociaciones con los grandes gremios. El viernes se firmó con la construcción y esta semana que viene habrá acuerdos con los encargados de edificios y los taxistas.
Moyano también ganó, porque el Gobierno lo va a apoyar en la interna por el poder en la CGT que le quiere disputar Luis Barrionuevo con sus “gordos”. Por otra parte, ya había habido un gesto importante por parte de la Presidenta hacia Moyano cuando, en la reunión con los líderes de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), cerró cualquier posibilidad de darle el reconocimiento legal por el que viene luchando desde su creación. Además, una vez que haya terminado el reordenamiento K del Partido Justicialista, Moyano tendrá su lugar.
Para el Gobierno el acuerdo, políticamente, trae alivio. Entre el 30% del que hablaba al comienzo el líder de los camioneros y el 12% del que hablaba el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain, el 20% tiene aire de laudo salomónico. Por supuesto que en toda esta negociación nadie le prestó la más mínima atención al dibujado índice del INDEK que marcó, para 2007, una inflación de menos del 10%.
Más allá de alguna disconformidad con los guarismos de los acuerdo salariales que han expresado algunos, en los sectores empresariales hay sosiego ahora que se ha reconfirmado el rol de De Vido en el manejo de los aspectos claves de la economía. Durante los días en los que no se dirimieron estas cuestiones internas dentro del Gobierno, no sabían qué puerta tocar. Es más, algunos creyeron que el ministro Lousteau iba a “domesticar” a Moreno. Se equivocaron de acá a Vladivostok.

Dos preguntas y dos anécdotas

Preguntas:
¿Se pelearon Lousteau y Moreno?
Estuvieron a punto de hacerlo.
¿Piensa Lousteau en renunciar?
Ni remotamente, contesta el ministro cuando se lo preguntan (la verdad es que remotamente no es la expresión que sigue a la conjunción copulativa “ni” en el lenguaje del ministro cuando contesta la pregunta).

Anécdotas:
Las que siguen quedan a disposición de los colegas Diego Cabot y Francisco Olivera, autores del libro Hablen con Julio, uno de los best sellers de la temporada.

El influyente hombre de negocios atiende su celular en medio de una reunión en Punta del Este en el atardecer del último viernes.
—¿Quién es la persona del Gobierno con la que están manejando la cuestión salarial?, pregunta alguien desde Buenos Aires.
—Esa persona es De Vido –responde el empresario que es uno de los que habla con Julio.
Minutos más tarde es un dirigente sindical el que responde, desde Buenos Aires, a la misma pregunta.
—Todo lo manejamos con Julio –confirma.
—¿Y el ministro de Economía?
—Primero, que se corte el pelo –responde antes de cortar–. El también habla con Julio.

Producción periodística:
Guido Baistrocchi, con el aporte de Laura Bartolom


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Lo habrá leído Néstor Kirchner?

PERFIL.COM/ Se sabe que los Kirchner leen a José Pablo Feinmann, y que Feinmann lee –y muy bien– a Foucault. Ahora que Néstor Kirchner se dedica a la estrategia, y sin que la agenda de la gestión le consuma todo su tiempo, ¿habrá aprovechado para leer por sí mismo el último libro de Foucault editado en 2007 en la Argentina, Nacimiento de la biopolítica?
Por Jorge Fontevecchia

Se sabe que los Kirchner leen a José Pablo Feinmann, y que Feinmann lee –y muy bien– a Foucault. Ahora que Néstor Kirchner se dedica a la estrategia, y sin que la agenda de la gestión le consuma todo su tiempo, ¿habrá aprovechado para leer por sí mismo el último libro de Foucault editado en 2007 en la Argentina, Nacimiento de la biopolítica?
Sería una lectura por demás oportuna para todos aquellos que están dedicados a reconstruir el Partido Justicialista, porque no sólo tendrán que acordar cargos sino principios. El libro transcribe uno de los seminarios anuales que dictó Foucault en el Collège de France, donde fue profesor de Historia de los sistemas de pensamiento entre 1971 y 1984, año de su muerte.
En su seminario, homónimo al título del libro, explica la refundación de los partidos políticos tras la destrucción que dejó la Segunda Guerra Mundial, con especial detalle de los partidos socialistas a los que el kirchnerismo desea tomar como ejemplo para reconstruir el peronismo.
Comienza por una introducción a la teoría del Estado, donde habla de la conciencia de sí del gobierno: “Transformar en ser el deber ser del Estado. El deber hacer del gobierno tiene que identificarse con el deber ser del Estado”. Explica que, para los juristas, “hay leyes que están ahí con anterioridad al Estado, pues son constitutivas de éste y, por absoluto que sea su poder, no deberían ser tocadas (…) el soberano no sólo se compromete a hacer sino a no hacer ciertas cosas (…) el gobierno que desconozca esa limitación será simplemente un gobierno, insistamos, no ilegítimo, no usurpador, sino torpe, inadaptado, un gobierno que no hace lo que conviene”.
Avanza con la sustitución del concepto de legitimidad por el de éxito: “ Si (el gobierno) la perturba, si no la tiene en cuenta o actúa contra las leyes que han sido fijadas por esa naturalidad propia de los objetos que ella manipula, surgirán de inmediato consecuencias negativas para ella misma; en otras palabras, habrá éxito o fracaso y ya no legitimidad o ilegitimidad”.
Repasa las concepciones clásicas sobre la sabiduría del buen gobernante, como alguien que debería decir: “Conozco demasiado bien las leyes de Dios, conozco demasiado bien la debilidad humana, conozco demasiado bien mis propios límites (como) para no limitar mi poder, para no respetar el derecho de mis gobernados”. Lo que hace que un gobernante sea malo no es su maldad, sino su ignorancia. Y desarrolla el “nuevo arte de gobernar”, que nace con el liberalismo clásico, “el gobierno frugal” que limita desde dentro del poder mismo el ejercicio del poder de gobernar.
Antes de llegar al renacimiento de los partidos de post guerra, recorre a Kant, para anticiparse a la globalización: “La garantía de paz perpetua es la planetarización comercial (…); para que los hombres formen en conjunto una organización social (hace falta) que puedan intercambiar sus productos entre ellos o con los hombres de otras regiones”. Para evitar la hegemonía de unos sobre otros, el gobierno está obligado a producir libertad y organizarla: “El nuevo arte de gobernar se presentará como administrador de la libertad (…), ‘voy a procurar que tengas la libertad de ser libre’”. Es decir, que la vigilancia, el control y la intervención del gobierno es para crear un plus de libertad sin cuya intervención se producirían, por ejemplo, monopolios.
Socialismo europeo. Cuenta Foucault que, hasta 1950, la socialdemocracia alemana siguió reconociendo “la validez histórica y política del principio de la lucha de clases”. En 1955, Karl Schiller, rector de la Universidad de Hamburgo –que años más tarde llegó a ministro de Economía de Alemania–, escribió un libro que marcó el cambio que se avecinaba. Se llamaba Socialismo y competencia (no socialismo o competencia, como hasta entonces), y su lema era “tanta competencia como sea posible y planificación en la medida justa y necesaria”. Contemporáneamente, Theodor Blanck, vicepresidente del sindicato de mineros, declaró que “el orden liberal es una alternativa al capitalismo y al planismo (economía planificada)”. Unos años antes, había fracasado la última huelga general en contra de la liberación de precios, y así como hoy se visualiza en algunos países latinoamericanos al liberalismo como una doctrina de dominación de los Estados Unidos, en Alemania y gran parte de Europa se creyó –durante el siglo XX– que era una teoría de dominación de Inglaterra; por lo menos, hasta que ella misma quedó empobrecida por las guerras y fue gobernada por el laborismo. En 1959, el Partido Socialista alemán realiza el Congreso de Bad Godesberg, donde abandona el concepto de lucha de clases y además “aprueba el principio de una economía de mercado en todas partes, o al menos allí donde imperen las condiciones para una verdadera competencia”.
Hasta la Segunda Guerra, Alemania estaba “encorsetada” por cuatro elementos: “Economía protegida, socialismo de Estado, economía planificada e intervenciones de tipo keynesiano (la forma más moderada de todas); hay un vínculo necesario por el cual ningún elemento de ese sistema económico puede darse sin que después, poco a poco, aparezcan los otros tres”.
El siglo XIX fue el del socialismo de estado bismarkiano; el comienzo del siglo XX, tras la crisis de 1929, la época del intervencionismo de Estado en la economía al estilo keynesiano, que caracterizó al New Deal en Estados Unidos y al Partido Laborista en Inglaterra (cuyas teorías también se utilizaron en la Alemania de Hitler).
El libro de Foucault continúa, pero su contenido excede a esta columna. Simplemente, vale de excusa para preguntarse si Kirchner, para modernizar al peronismo, podría encontrar inspiración en el congreso del Partido Socialista alemán de Bad Godesberg.
En Estados Unidos se opina que ese país no salió de la crisis por el New Deal keynesiano, sino gracias a la Segunda Guerra. El ministro Lousteau pidió a sus colaboradores que revisen el libro A Theory of Price Control, de John Galbraith (ver página 26), escrito en 1952, cuando en el hemisferio norte aún se discutían muchos de los temas que hoy se discuten en Argentina. Buen momento para un debate de actualización.


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PROVINCIA: Tic Tac para Stornelli

PERFIL.COM/ Por Nelson Castro
Más allá de lo que vaya a pasar en la Corte Judicial de Miami, aquí hay una cosa cierta: no pasa nada. La fiscal de la causa, María Luz Rivas Diez, pide medidas en pos de investigar la participación de los argentinos involucrados en la causa, Uberti y Espinosa, que en el Juzgado no le conceden.

Carta del embajador de los Estados Unidos a Elisa Carrió

Estimados Dra. Carrió, diputada Bullrich y diputado Pérez:

Quisiera agradecerles su carta de fecha 31 de enero sobre la causa que se está tramitando en Miami con relación a los cuatro acusados de ser supuestos agentes de un gobierno extranjero operando en los Estados Unidos sin haber notificado al fiscal general según lo establece la ley estadounidense.

La separación de poderes que establece la Constitución de los Estados Unidos, particularmente la separación del Poder Judicial, es una característica del sistema democrático de los Estados Unidos. Nuestro sistema judicial procede de manera independiente de la política exterior o de consideraciones políticas y continuará haciéndolo, tal como lo hemos afirmado en repetidas ocasiones durante las últimas semanas. Le adjunto para su información una copia de la declaración pública que hice el 31 de enero pasado.

Con las seguridades de mi mayor consideración.

E. Anthony Wayne

Más allá de lo que vaya a pasar en la Corte Judicial de Miami, aquí hay una cosa cierta: no pasa nada. La fiscal de la causa, María Luz Rivas Diez, pide medidas en pos de investigar la participación de los argentinos involucrados en la causa, Uberti y Espinosa, que en el Juzgado no le conceden.

La visita de la discordia

La presencia en nuestro país del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, generó momentos de real tensión para la Presidenta y sacó a relucir, una vez más, las contradicciones del Gobierno y las inacabables internas entre Alberto Fernández, Julio De Vido y otros. El tibio discurso de Cristina Fernández de Kirchner, reclamando respeto a los Derechos Humanos, la mostró descolocada. ¿Quién lo trajo a este personaje? Esta fue la pregunta que se hacían desde varios sectores vinculados a las organizaciones de Derechos Humanos. Desde la Jefatura de Gabinete lo señalan con los índices de las dos manos al ministro de Infraestructura y Planificación Federal, señor De Vido.

Nota al pie: Guinea Española fue una colonia, primero portuguesa y después española, que formó parte del Virreinato de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Obtuvo su independencia el 12 de octubre de 1968 y a partir de allí se llamó Guinea Ecuatorial. Su primer presidente, elegido a través del voto popular, fue Francisco Macias Nguema quien no tardó en adueñarse de todos los poderes del Estado. Su gobierno fue brutal y fue desalojado del poder por un golpe de Estado el 3 de agosto de 1979. A la cabeza de ese golpe de Estado estaba el sobrino de Macias, Teodoro Obiang Nguema, quien aún hoy sigue en el poder. En el año 2002 hubo elecciones presidenciales. El fraude fue evidente, a pesar de lo cual la elección se dio por válida, permitiendo que Nguema continuara al frente del gobierno por un período más que vence en 2009. Su principal opositor, Severo Moto, debió dejar el país y marchar al exilio. En 2004 se lo acusó de ser el instigador de un intento de derrocamiento del presidente Nguema. Ese fallido golpe estaba fogoneado por empresas petroleras europeas. Uno de los hijos de Margaret Thatcher, Mark, fue detenido en Sudáfrica acusado de ser uno de los partícipes de la asonada que fue desbaratada en el aeropuerto de Harare, la capital de Zimbabue.

La verdad es que el viaje de Teodoro Obiang Nguema estaba planeado desde hace tiempo. Es más, a las ceremonias de asunción de Cristina Fernández de Kirchner asistió nada menos que el primer ministro del país africano, Ricardo Mangue Obama Nfubea. Guinea Ecuatorial sólo tiene petróleo –es el tercer productor africano– y necesita todo lo demás. La visita a la Argentina fue parte de una gira regional que lo llevó a Brasil y a Cuba. En Cancillería muchos se hacen los distraídos sobre esto. Pero lo cierto es que hubo un pedido del gobierno de Guinea para realizar el viaje. El Gobierno argentino dio respuesta positiva a ese pedido. Desde la presidencia de Guinea, como es norma, se le pidió a la Cancillería que gestionara diversas reuniones. Como no podía ser de otra manera, el canciller Jorge Taiana estaba perfectamente al tanto de todo esto. Inclusive la agenda del dictador de Guinea incluía una reunión con el intendente de la Ciudad de Buenos Aires y con sectores empresariales. Mauricio Macri, rápido de reflejos, canceló esa reunión. Los empresarios, no.

El mundo de los negocios está, lamentablemente, lleno de hechos como estos. Pero para un gobierno como el de los Kirchner, que hace de los Derechos Humanos una cuestión de fondo –lo que es elogiable– esta presencia marcó una clara contradicción, porque lo cierto es que al presidente Obiang Nguema se lo recibió con honores que incluyeron una reunión en el Congreso que incomodó a muchos de los legisladores del oficialismo, y se firmaron los acuerdos económicos que le dan oxígeno al régimen del dictador de Guinea. Repsol-YPF agradecida, lo mismo que Petrobras con Lula, la misma Repsol-YPF con Rodríguez Zapatero y Exxon, Chevron Texaco y Triyo Energy con George Bush que en 2003 reanudó relaciones diplomáticas con Guinea, las que estaban cortadas desde 1995.

La crisis por la falta de seguridad está atravesando uno de sus picos recurrentes. Esto tiene su epicentro en la Provincia de Buenos Aires con una consecuencia política brutal.

En la campaña, el tema de la inseguridad fue uno de los caballitos de batalla del entonces candidato Daniel Scioli. Esa campaña hizo recordar mucho a aquella otra de León Ruckauf, en 1999, cuando con sus críticas a la gestión del ministro de Seguridad de aquel tiempo, Carlos Arslanian, generó tamaña crisis en el gobierno provincial que encabezaba Eduardo Duhalde, que lo llevó a renunciar. Al poco tiempo de ello ocurrió la masacre de Ramallo.

El fantasma de esa circunstancia sobrevoló durante toda la campaña de Scioli. Una vez ganada la elección, la crítica hacia la gestión de Arslanian se hizo ya imparable, para enojo del entonces ministro y del gobernador Solá. Una de las voces cantantes de esas críticas fue la del actual ministro Carlos Stornelli, cuya designación sorprendió a muchos. El Dr. Carlos Stornelli es un fiscal federal de buena fama. La decisión del gobernador Scioli, al designarlo, hizo acordar a aquella otra de Gustavo Beliz, al comienzo de la presidencia de Néstor Kirchner, cuando nombró a los fiscales Quantín y Campagnuolo en el área de seguridad. Los dos traían tras de sí el prestigio de sus carreras judiciales pero ningún sustento político. Al tiempo, volaron.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué el Dr. Stornelli aceptó la brasa ardiente del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Todos sus colegas en la Justicia Federal se sorprendieron primero y, después, le desaconsejaron vehemente tal aceptación. Fue en vano. Por el contrario, no sólo Stornelli siguió adelante con su decisión sino que ofreció designaciones en esa área a varios de sus colegas fiscales federales. Aceptaron los fiscales Stark, Cearras y López Perrando. Quienes conocen el mundo de los tribunales de Comodoro Py predijeron que con López Perrando iría a haber problemas prontamente. La realidad les dio la razón. López Perrando ya no está.

Pregunta 1: ¿La causa de su eyección del Ministerio tuvo que ver o no con manejos non sanctos de fondos?

Pregunta 2: ¿Cómo está el tema de compras de equipamiento para la vapuleada Policía de la Provincia de Buenos Aires?

A Stornelli lo aquejan varios problemas, a saber:

Primero: es evidente que subestimó la dimensión del problema de la inseguridad.

Segundo: no tiene ningún apoyo político propio.

Tercero: son muchos los intendentes que no lo quieren. Algunos, como el de La Plata, Pablo Bruera, lo dicen en voz alta. Otros lo mascullan todo el tiempo y lo discuten a los gritos con el jefe de Gabinete de la Provincia, Alberto Pérez.

Por otra parte, las reuniones en Junín y en San Pedro estuvieron lejos de satisfacer las expectativas de la población.

Cuarto: desde la gobernación le recriminan no tener un plan de acción sustentable.

Quinto: la paciencia de Scioli se acaba (“de cero a diez, hoy Stornelli está cinco” afirman con voz clara desde varias áreas de la gobernación).

Sexto: en la Casa Rosada a Stornelli tampoco lo digieren.

Por lo pronto hay un hecho que marca la pérdida de poder del ministro. Veamos.

Con fecha 22 de enero de 2008 el Ministerio de Seguridad resolvió la conformación de una Comisión de Estudios Legales de Seguridad Ciudadana a los fines de “profundizar el análisis, el estudio e investigación de toda cuestión vinculada a la seguridad pública”.

La iniciativa produjo un enorme revuelo en varios ámbitos del Gobierno provincial, entre ellos, el del Ministerio de Justicia que se sintió excluido de un tema que también le atañe.

Por lo tanto, el gobernador Scioli decidió crear un cuerpo consultivo interministerial que encabezará el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, para dedicarse al problema de la inseguridad. Conclusión: la Comisión creada por Stornelli pasará, inevitablemente, a un segundo plano. ¿Servirá de algo?

Todo este desbarajuste lo ha obligado al gobernador Scioli a dar la cara y a dejar un poco de lado la seguidilla de actos, fotos y glamour que abundaron en estos primeros 60 días de su gobierno. Y está claro que, puesto a dar respuestas concretas, él tampoco las tiene. El decir que el arma que posee la población para defenderse de esta ola de inseguridad es “el 911” es casi como decir la nada.

En este contexto tres apuntes finales:

Primero: ¿Cuándo acabará la disputa entre el Gobierno de la Nación y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre el traspaso de la Policía y se pondrán a trabajar juntos para atender la demanda de la ciudadanía que asiste azorada a esta pelea?

Segundo: ha aumentado el robo de autos y, una de las causas principales, es la venta de autopartes. Esto quiere decir que los desarmaderos ilegales están otra vez en acción. ¿Alguna autoridad se habrá percatado de esto?

Tercero: la Presidenta, en público, habla poco de la inseguridad. ¿En qué mundo vive?

Producción periodística: Guido Baistrocchi con el aporte de Laura Bartolomé.

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Twist K

PERFIL.COM/ Por Jorge Fontevecchia
Los seres humanos proyectamos el futuro como una foto del pasado inmediato. Será lo que viene siendo. La fuerza de la inercia succiona cualquier idea discordante con el contexto. Es como una enorme ola que arrastra todo a su paso. Si la economía de Kirchner triunfa, se la proyecta imbatible.

Los seres humanos proyectamos el futuro como una foto del pasado inmediato. Será lo que viene siendo. La fuerza de la inercia succiona cualquier idea discordante con el contexto. Es como una enorme ola que arrastra todo a su paso. Si la economía de Kirchner triunfa, se la proyecta imbatible. Es la fuerza de la profecía autocumplida, del circulo virtuoso que se retroalimenta o de la sinergia autosustentable, todas fuerzas que se explican perfectamente desde la Física. Pero no es la única regla; aún las olas más grandes, en algún momento, chocan contra la costa, llega el reflujo y la inercia se invierte. Como en un síndrome, los problemas en una parte del organismo arrastran a otra sucesivamente, como fichas de dominó. La metástasis es otro ejemplo: el problema se originó en otro lugar.

Hasta ahora, la inflación es un tumor focalizado, pero estamos a un paso de que pueda propagar sus consecuencias a toda la economía. El Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) descubrió que un gen localizado en el cromosoma 7 sintetiza una proteína llamada “twist”, cuya función es encender o apagar a otros genes. Los oncólogos pueden decir si un cáncer hará metástasis o no, simplemente observando si el gen “twist” está activo o apagado. La economía no descubrió aún su “twist” ni cuál es el umbral a partir del cual se activan todos los otros genes, pero no es difícil sospechar que enfrentamos el alto riesgo de enfermar a todo el organismo productivo si el Gobierno no toma serias medidas contra la inflación.

Hace dos años, cuando el rayo presidencial fulminó a Alfredo Coto por decir que la inflación sería del 12%, la medida diabólica era aquella que alcanzase los dos dígitos, y cualquier cosa que fuera menor al 10% era considerada aceptable. Como alcanzamos y superamos ese escalón sin que la economía dejara de crecer, ahora el número diabólico es 20%, y cualquier cifra de dos decimales que tenga un uno adelante será satisfactoria. Pero no pocos sindicatos reclaman aumentos del 30% para 2008. Este ejemplo alcanza para reflejar cómo las mejoras salariales por encima del equilibrio se terminan licuando, y para comprender que el aumento de la dosis no sólo no mejora la salud del paciente, sino que es una clara señal de su empeoramiento.

De seguir así, no estará muy distante el tiempo en que las discusiones por aumentos (de sueldos y precios) puedan dejar de ser anuales para pasar a ser semestrales. Y si se continuase en esa línea, se llegaría al Bicentenario con indexación mensual de la economía, algo no imaginble porque la experiencia inflacionaria de los ‘80 no puede no haber dejado alguna enseñanza.

Ayer, en la columna económica de PERFIL de los sábados, el investigador jefe de IERAL, Jorge Vasconcelos, escribió que “no es tan seguro que una inflación elevada sea considerada un problema por parte de la dirigencia sindical. Después de todo, acortar los plazos de las negociaciones salariales es, probablemente, la principal forma de justificar su existencia”.

En el corto y medio plazo, la inflación beneficia a los líderes sindicales, pero en el mediano y largo plazo la situación se invierte, porque la variable de ajuste será la tasa de desempleo y la reducción de aportes a las obras sociales (como sucedió en los ‘90, cuando los sueldos eran en dólares más altos que su productividad). Entre otras luces amarillas, llama la atención de Vasconcelos que el ajuste del tipo de cambio que requería la pérdida de competitividad en 2001 era del 40% (el equivalente a que el dólar pasara a costar $ 1,40 sin que ningún otro precio aumentase), y después de seis años de recuperaciones salariales, en 2007, el costo laboral industrial fue un 20,7% menor que antes de la devaluación, en términos de competitividad, como si el dólar costase $ 1,20 a los precios de 2001 (¿se vienen más devaluaciones?).

Esto se percibe en la vida cotidiana, al ver que en la Argentina los precios de muchos de los productos que no están bajo control del Gobierno ya no son más baratos, o tanto más baratos, que en el exterior. Más técnicamente, el mismo fenómeno se refleja en que, con un crecimiento del Producto Bruto cercano al 9%, en 2007 el crecimiento de las importaciones superó el 30%. Y de una forma humorística lo sintetizó el cómico Diego Capusotto cuando dijo que “el kirchnerismo es menemismo con derechos humanos”.

Pocos economistas creen que 2008 sea el año del “twist”, pero muchos imaginan a 2009 como un año bisagra en que la continua repetición de la misma medicina en dosis mayores terminará consumiendo a nuestra economía, como tantas veces sucedió durante los ciclos exitosos anteriores.


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Nuevo escándalo diplomático: Investigan venta ilegal de visas argentinas en China


PERFIL.COM/ Un ex embajador y al menos cuatro funcionarios actuales de cancillería están sospechados de participar en el tráfico de visados. Dos sumarios administrativos por la supuesta comercialización de visas en la Embajada argentina en China suma un nuevo escándalo en el Palacio San Martín. Bucear entre los papeles de la oficina de Sumarios de Cancillería es como descubrir los secretos del fondo del mar, o como estar parado sobre la cara oculta de la Luna. Los apellidos de los diplomáticos de carrera investigados por desfalcos, contrabando y hasta por asuntos de polleras se estrellan con el circunspecto hablar de las embajadas.

La utilización de franquicias diplomáticas para introducir al mercado automóviles de lujo sin pagar ni un peso en impuestos, salió a la luz por un error de calculo. El canciller Jorge Taiana sabe que “la casa” no está en orden y que la misión sin timonel que lleva adelante Argentina en China se convirtió en un barril de pólvora que podría estallar, dejando al descubierto un negocio de más de 200 millones de dólares. Esa es la cifra que mueve el tráfico humano de ciudadanos chinos.

Fue por eso que el mes pasado envió al jefe de Sumarios de Cancillería, Alejandro Mischutin Nogués, a la Embajada en Beijing para avanzar en la investigación, donde no sólo estarían involucrados diplomáticos sino también funcionarios de la Dirección Nacional de Migraciones y empresarios que en privado hacen gala de su “llegada” al ex presidente Néstor Kirchner.

Más información en la edición impresa del Diario Perfil.


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Twist K

PERFIL.COM/ Por Jorge Fontevecchia
Los seres humanos proyectamos el futuro como una foto del pasado inmediato. Será lo que viene siendo. La fuerza de la inercia succiona cualquier idea discordante con el contexto. Es como una enorme ola que arrastra todo a su paso. Si la economía de Kirchner triunfa, se la proyecta imbatible.

Los seres humanos proyectamos el futuro como una foto del pasado inmediato. Será lo que viene siendo. La fuerza de la inercia succiona cualquier idea discordante con el contexto. Es como una enorme ola que arrastra todo a su paso. Si la economía de Kirchner triunfa, se la proyecta imbatible. Es la fuerza de la profecía autocumplida, del circulo virtuoso que se retroalimenta o de la sinergia autosustentable, todas fuerzas que se explican perfectamente desde la Física. Pero no es la única regla; aún las olas más grandes, en algún momento, chocan contra la costa, llega el reflujo y la inercia se invierte. Como en un síndrome, los problemas en una parte del organismo arrastran a otra sucesivamente, como fichas de dominó. La metástasis es otro ejemplo: el problema se originó en otro lugar.

Hasta ahora, la inflación es un tumor focalizado, pero estamos a un paso de que pueda propagar sus consecuencias a toda la economía. El Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) descubrió que un gen localizado en el cromosoma 7 sintetiza una proteína llamada “twist”, cuya función es encender o apagar a otros genes. Los oncólogos pueden decir si un cáncer hará metástasis o no, simplemente observando si el gen “twist” está activo o apagado. La economía no descubrió aún su “twist” ni cuál es el umbral a partir del cual se activan todos los otros genes, pero no es difícil sospechar que enfrentamos el alto riesgo de enfermar a todo el organismo productivo si el Gobierno no toma serias medidas contra la inflación.

Hace dos años, cuando el rayo presidencial fulminó a Alfredo Coto por decir que la inflación sería del 12%, la medida diabólica era aquella que alcanzase los dos dígitos, y cualquier cosa que fuera menor al 10% era considerada aceptable. Como alcanzamos y superamos ese escalón sin que la economía dejara de crecer, ahora el número diabólico es 20%, y cualquier cifra de dos decimales que tenga un uno adelante será satisfactoria. Pero no pocos sindicatos reclaman aumentos del 30% para 2008. Este ejemplo alcanza para reflejar cómo las mejoras salariales por encima del equilibrio se terminan licuando, y para comprender que el aumento de la dosis no sólo no mejora la salud del paciente, sino que es una clara señal de su empeoramiento.

De seguir así, no estará muy distante el tiempo en que las discusiones por aumentos (de sueldos y precios) puedan dejar de ser anuales para pasar a ser semestrales. Y si se continuase en esa línea, se llegaría al Bicentenario con indexación mensual de la economía, algo no imaginble porque la experiencia inflacionaria de los ‘80 no puede no haber dejado alguna enseñanza.

Ayer, en la columna económica de PERFIL de los sábados, el investigador jefe de IERAL, Jorge Vasconcelos, escribió que “no es tan seguro que una inflación elevada sea considerada un problema por parte de la dirigencia sindical. Después de todo, acortar los plazos de las negociaciones salariales es, probablemente, la principal forma de justificar su existencia”.

En el corto y medio plazo, la inflación beneficia a los líderes sindicales, pero en el mediano y largo plazo la situación se invierte, porque la variable de ajuste será la tasa de desempleo y la reducción de aportes a las obras sociales (como sucedió en los ‘90, cuando los sueldos eran en dólares más altos que su productividad). Entre otras luces amarillas, llama la atención de Vasconcelos que el ajuste del tipo de cambio que requería la pérdida de competitividad en 2001 era del 40% (el equivalente a que el dólar pasara a costar $ 1,40 sin que ningún otro precio aumentase), y después de seis años de recuperaciones salariales, en 2007, el costo laboral industrial fue un 20,7% menor que antes de la devaluación, en términos de competitividad, como si el dólar costase $ 1,20 a los precios de 2001 (¿se vienen más devaluaciones?).

Esto se percibe en la vida cotidiana, al ver que en la Argentina los precios de muchos de los productos que no están bajo control del Gobierno ya no son más baratos, o tanto más baratos, que en el exterior. Más técnicamente, el mismo fenómeno se refleja en que, con un crecimiento del Producto Bruto cercano al 9%, en 2007 el crecimiento de las importaciones superó el 30%. Y de una forma humorística lo sintetizó el cómico Diego Capusotto cuando dijo que “el kirchnerismo es menemismo con derechos humanos”.

Pocos economistas creen que 2008 sea el año del “twist”, pero muchos imaginan a 2009 como un año bisagra en que la continua repetición de la misma medicina en dosis mayores terminará consumiendo a nuestra economía, como tantas veces sucedió durante los ciclos exitosos anteriores.


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PROVINCIA: Tic Tac para Stornelli

PERFIL.COM/ Por Nelson Castro
Más allá de lo que vaya a pasar en la Corte Judicial de Miami, aquí hay una cosa cierta: no pasa nada. La fiscal de la causa, María Luz Rivas Diez, pide medidas en pos de investigar la participación de los argentinos involucrados en la causa, Uberti y Espinosa, que en el Juzgado no le conceden.

Carta del embajador de los Estados Unidos a Elisa Carrió

Estimados Dra. Carrió, diputada Bullrich y diputado Pérez:

Quisiera agradecerles su carta de fecha 31 de enero sobre la causa que se está tramitando en Miami con relación a los cuatro acusados de ser supuestos agentes de un gobierno extranjero operando en los Estados Unidos sin haber notificado al fiscal general según lo establece la ley estadounidense.

La separación de poderes que establece la Constitución de los Estados Unidos, particularmente la separación del Poder Judicial, es una característica del sistema democrático de los Estados Unidos. Nuestro sistema judicial procede de manera independiente de la política exterior o de consideraciones políticas y continuará haciéndolo, tal como lo hemos afirmado en repetidas ocasiones durante las últimas semanas. Le adjunto para su información una copia de la declaración pública que hice el 31 de enero pasado.

Con las seguridades de mi mayor consideración.

E. Anthony Wayne

Más allá de lo que vaya a pasar en la Corte Judicial de Miami, aquí hay una cosa cierta: no pasa nada. La fiscal de la causa, María Luz Rivas Diez, pide medidas en pos de investigar la participación de los argentinos involucrados en la causa, Uberti y Espinosa, que en el Juzgado no le conceden.

La visita de la discordia

La presencia en nuestro país del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, generó momentos de real tensión para la Presidenta y sacó a relucir, una vez más, las contradicciones del Gobierno y las inacabables internas entre Alberto Fernández, Julio De Vido y otros. El tibio discurso de Cristina Fernández de Kirchner, reclamando respeto a los Derechos Humanos, la mostró descolocada. ¿Quién lo trajo a este personaje? Esta fue la pregunta que se hacían desde varios sectores vinculados a las organizaciones de Derechos Humanos. Desde la Jefatura de Gabinete lo señalan con los índices de las dos manos al ministro de Infraestructura y Planificación Federal, señor De Vido.

Nota al pie: Guinea Española fue una colonia, primero portuguesa y después española, que formó parte del Virreinato de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Obtuvo su independencia el 12 de octubre de 1968 y a partir de allí se llamó Guinea Ecuatorial. Su primer presidente, elegido a través del voto popular, fue Francisco Macias Nguema quien no tardó en adueñarse de todos los poderes del Estado. Su gobierno fue brutal y fue desalojado del poder por un golpe de Estado el 3 de agosto de 1979. A la cabeza de ese golpe de Estado estaba el sobrino de Macias, Teodoro Obiang Nguema, quien aún hoy sigue en el poder. En el año 2002 hubo elecciones presidenciales. El fraude fue evidente, a pesar de lo cual la elección se dio por válida, permitiendo que Nguema continuara al frente del gobierno por un período más que vence en 2009. Su principal opositor, Severo Moto, debió dejar el país y marchar al exilio. En 2004 se lo acusó de ser el instigador de un intento de derrocamiento del presidente Nguema. Ese fallido golpe estaba fogoneado por empresas petroleras europeas. Uno de los hijos de Margaret Thatcher, Mark, fue detenido en Sudáfrica acusado de ser uno de los partícipes de la asonada que fue desbaratada en el aeropuerto de Harare, la capital de Zimbabue.

La verdad es que el viaje de Teodoro Obiang Nguema estaba planeado desde hace tiempo. Es más, a las ceremonias de asunción de Cristina Fernández de Kirchner asistió nada menos que el primer ministro del país africano, Ricardo Mangue Obama Nfubea. Guinea Ecuatorial sólo tiene petróleo –es el tercer productor africano– y necesita todo lo demás. La visita a la Argentina fue parte de una gira regional que lo llevó a Brasil y a Cuba. En Cancillería muchos se hacen los distraídos sobre esto. Pero lo cierto es que hubo un pedido del gobierno de Guinea para realizar el viaje. El Gobierno argentino dio respuesta positiva a ese pedido. Desde la presidencia de Guinea, como es norma, se le pidió a la Cancillería que gestionara diversas reuniones. Como no podía ser de otra manera, el canciller Jorge Taiana estaba perfectamente al tanto de todo esto. Inclusive la agenda del dictador de Guinea incluía una reunión con el intendente de la Ciudad de Buenos Aires y con sectores empresariales. Mauricio Macri, rápido de reflejos, canceló esa reunión. Los empresarios, no.

El mundo de los negocios está, lamentablemente, lleno de hechos como estos. Pero para un gobierno como el de los Kirchner, que hace de los Derechos Humanos una cuestión de fondo –lo que es elogiable– esta presencia marcó una clara contradicción, porque lo cierto es que al presidente Obiang Nguema se lo recibió con honores que incluyeron una reunión en el Congreso que incomodó a muchos de los legisladores del oficialismo, y se firmaron los acuerdos económicos que le dan oxígeno al régimen del dictador de Guinea. Repsol-YPF agradecida, lo mismo que Petrobras con Lula, la misma Repsol-YPF con Rodríguez Zapatero y Exxon, Chevron Texaco y Triyo Energy con George Bush que en 2003 reanudó relaciones diplomáticas con Guinea, las que estaban cortadas desde 1995.

La crisis por la falta de seguridad está atravesando uno de sus picos recurrentes. Esto tiene su epicentro en la Provincia de Buenos Aires con una consecuencia política brutal.

En la campaña, el tema de la inseguridad fue uno de los caballitos de batalla del entonces candidato Daniel Scioli. Esa campaña hizo recordar mucho a aquella otra de León Ruckauf, en 1999, cuando con sus críticas a la gestión del ministro de Seguridad de aquel tiempo, Carlos Arslanian, generó tamaña crisis en el gobierno provincial que encabezaba Eduardo Duhalde, que lo llevó a renunciar. Al poco tiempo de ello ocurrió la masacre de Ramallo.

El fantasma de esa circunstancia sobrevoló durante toda la campaña de Scioli. Una vez ganada la elección, la crítica hacia la gestión de Arslanian se hizo ya imparable, para enojo del entonces ministro y del gobernador Solá. Una de las voces cantantes de esas críticas fue la del actual ministro Carlos Stornelli, cuya designación sorprendió a muchos. El Dr. Carlos Stornelli es un fiscal federal de buena fama. La decisión del gobernador Scioli, al designarlo, hizo acordar a aquella otra de Gustavo Beliz, al comienzo de la presidencia de Néstor Kirchner, cuando nombró a los fiscales Quantín y Campagnuolo en el área de seguridad. Los dos traían tras de sí el prestigio de sus carreras judiciales pero ningún sustento político. Al tiempo, volaron.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué el Dr. Stornelli aceptó la brasa ardiente del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Todos sus colegas en la Justicia Federal se sorprendieron primero y, después, le desaconsejaron vehemente tal aceptación. Fue en vano. Por el contrario, no sólo Stornelli siguió adelante con su decisión sino que ofreció designaciones en esa área a varios de sus colegas fiscales federales. Aceptaron los fiscales Stark, Cearras y López Perrando. Quienes conocen el mundo de los tribunales de Comodoro Py predijeron que con López Perrando iría a haber problemas prontamente. La realidad les dio la razón. López Perrando ya no está.

Pregunta 1: ¿La causa de su eyección del Ministerio tuvo que ver o no con manejos non sanctos de fondos?

Pregunta 2: ¿Cómo está el tema de compras de equipamiento para la vapuleada Policía de la Provincia de Buenos Aires?

A Stornelli lo aquejan varios problemas, a saber:

Primero: es evidente que subestimó la dimensión del problema de la inseguridad.

Segundo: no tiene ningún apoyo político propio.

Tercero: son muchos los intendentes que no lo quieren. Algunos, como el de La Plata, Pablo Bruera, lo dicen en voz alta. Otros lo mascullan todo el tiempo y lo discuten a los gritos con el jefe de Gabinete de la Provincia, Alberto Pérez.

Por otra parte, las reuniones en Junín y en San Pedro estuvieron lejos de satisfacer las expectativas de la población.

Cuarto: desde la gobernación le recriminan no tener un plan de acción sustentable.

Quinto: la paciencia de Scioli se acaba (“de cero a diez, hoy Stornelli está cinco” afirman con voz clara desde varias áreas de la gobernación).

Sexto: en la Casa Rosada a Stornelli tampoco lo digieren.

Por lo pronto hay un hecho que marca la pérdida de poder del ministro. Veamos.

Con fecha 22 de enero de 2008 el Ministerio de Seguridad resolvió la conformación de una Comisión de Estudios Legales de Seguridad Ciudadana a los fines de “profundizar el análisis, el estudio e investigación de toda cuestión vinculada a la seguridad pública”.

La iniciativa produjo un enorme revuelo en varios ámbitos del Gobierno provincial, entre ellos, el del Ministerio de Justicia que se sintió excluido de un tema que también le atañe.

Por lo tanto, el gobernador Scioli decidió crear un cuerpo consultivo interministerial que encabezará el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, para dedicarse al problema de la inseguridad. Conclusión: la Comisión creada por Stornelli pasará, inevitablemente, a un segundo plano. ¿Servirá de algo?

Todo este desbarajuste lo ha obligado al gobernador Scioli a dar la cara y a dejar un poco de lado la seguidilla de actos, fotos y glamour que abundaron en estos primeros 60 días de su gobierno. Y está claro que, puesto a dar respuestas concretas, él tampoco las tiene. El decir que el arma que posee la población para defenderse de esta ola de inseguridad es “el 911” es casi como decir la nada.

En este contexto tres apuntes finales:

Primero: ¿Cuándo acabará la disputa entre el Gobierno de la Nación y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre el traspaso de la Policía y se pondrán a trabajar juntos para atender la demanda de la ciudadanía que asiste azorada a esta pelea?

Segundo: ha aumentado el robo de autos y, una de las causas principales, es la venta de autopartes. Esto quiere decir que los desarmaderos ilegales están otra vez en acción. ¿Alguna autoridad se habrá percatado de esto?

Tercero: la Presidenta, en público, habla poco de la inseguridad. ¿En qué mundo vive?

Producción periodística: Guido Baistrocchi con el aporte de Laura Bartolomé.

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Nuevo escándalo diplomático: Investigan venta ilegal de visas argentinas en China


PERFIL.COM/ Un ex embajador y al menos cuatro funcionarios actuales de cancillería están sospechados de participar en el tráfico de visados. Dos sumarios administrativos por la supuesta comercialización de visas en la Embajada argentina en China suma un nuevo escándalo en el Palacio San Martín. Bucear entre los papeles de la oficina de Sumarios de Cancillería es como descubrir los secretos del fondo del mar, o como estar parado sobre la cara oculta de la Luna. Los apellidos de los diplomáticos de carrera investigados por desfalcos, contrabando y hasta por asuntos de polleras se estrellan con el circunspecto hablar de las embajadas.

La utilización de franquicias diplomáticas para introducir al mercado automóviles de lujo sin pagar ni un peso en impuestos, salió a la luz por un error de calculo. El canciller Jorge Taiana sabe que “la casa” no está en orden y que la misión sin timonel que lleva adelante Argentina en China se convirtió en un barril de pólvora que podría estallar, dejando al descubierto un negocio de más de 200 millones de dólares. Esa es la cifra que mueve el tráfico humano de ciudadanos chinos.

Fue por eso que el mes pasado envió al jefe de Sumarios de Cancillería, Alejandro Mischutin Nogués, a la Embajada en Beijing para avanzar en la investigación, donde no sólo estarían involucrados diplomáticos sino también funcionarios de la Dirección Nacional de Migraciones y empresarios que en privado hacen gala de su “llegada” al ex presidente Néstor Kirchner.

Más información en la edición impresa del Diario Perfil.


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Reportaje Margarita Stolbizer


¿Qué le explica Alfonsín a la UCR por Lavagna con Kirchner?”
La dirigente de la Coalición Cívica está enojada con la falta de visión de su partido de origen y critica duramente las inclinaciones “pactistas” del radicalismo con los gobiernos justicialistas, desde Menem hasta Cristina K.
Por Magdalena Ruiz Guiñazu. PERFIL.COM

Representación. Insiste en que hoy el partido de Carrió encarna más y mejor los antiguos ideales republicanos de la UCR.
La inesperada alianza Kirchner-Lavagna añadió decibeles y temperatura a un verano sofocante. Un secreto bien guardado. Tan guardado que el título de tapa de Clarín del lunes 4 de febrero se constituyó en el gran anuncio político de 2008. Obviamente, también, provocó remolinos aun entre quienes componen “la mesa” habitual del Dr. Lavagna. Tan es así que algunos de los comensales que suelen concurrir a la quinta de Lavagna se enteraron por los diarios. Lo mismo ocurrió en la oposición.

Margarita Stolbizer, considerada tanto dirigente del radicalismo como de la Coalición Cívica, no perdió su habitual serenidad, pero no se guardó consideración alguna.

—Es un momento muy delicado –señala–. Pero, también, creo que los desafíos más importantes de este año son justamente ver cómo mejora la calidad institucional, empezando por los propios partidos políticos. Yo me reivindico como radical por los valores y los principios que siguen siendo los mismos que históricamente la UCR ha profesado, y que hoy expresa la Coalición Cívica. Mire, los tres valores principales de la Coalición son la defensa de la República, la equidad y la concepción ética de la política. Valores que deben ir juntos, porque no puede haber República sin justicia social ni equidad, y no puede haber, tampoco, una buena distribución de la riqueza sin instituciones republicanas, y no hay buena gestión sin transparencia y ética. Esto es lo que el radicalismo ha postulado siempre. Y siempre, también, tuvo dirigentes que expresaban esos valores a través de su conducta. Hoy, los radicales seguimos pensando exactamente lo mismo, pero lamentablemente la UCR tiene una conducción que ya no lo expresa a través de su propio comportamiento.

—A la luz de estos conceptos, doctora Stolbizer, ¿cómo analiza usted, entonces, el “pacto” (llámemoslo así) entre Kirchner y Lavagna? Lavagna dice que él siempre ha sido justicialista, pero integró la fórmula con un radical, con Morales…

—Le diré que, para nosotros, el pacto es una cosa casi natural, puesto que Lavagna, cuando dice: “No hablo de reconciliación porque nunca hubo pelea”, reconoce que siempre fue justicialista. El problema, aquí, mirado hacia adentro del radicalismo, mi partido, es la falta de visión de la UCR. Entre otras cosas, nosotros planteábamos como una objeción a este acuerdo en que no se podía, dentro de la definición de una estrategia electoral para competir con Kirchner, elegir “justamente” a un ministro-estrella del propio Kirchner. Esto es un error estratégico en la definición de un armado electoral, y por lo tanto nosotros nos opusimos a esto. Además, Lavagna formó parte –y aquí Margarita eleva el tono– de un tiempo prolongado de la gestión K, participando de las decisiones más importantes que se tomaron. Fundamentalmente, las decisiones económicas, y también políticas. Desde allí, entre otras cosas, Lavagna convalidó el andar de los negocios del kirchnerismo. Recuerdo, por ejemplo, que había ubicado a su consuegro en el directorio de esa empresa fantasma sin aviones, que oxigenaba con los recursos del Estado a Southern Winds. Menciono esto simplemente como un ejemplo. Lavagna no se fue del gobierno de Kirchner por sus diferencias con éste, sino cuando prácticamente el entonces presidente K lo echó del gabinete. Frente a estos hechos, el radicalismo debió haber visto y entendido que nuestro proyecto de país era completamente distinto al del kirchnerismo, que el Dr. Lavagna acompañó, como dije, durante mucho tiempo.

—Son temas particularmente delicados, doctora…

—Sí, por supuesto. Muy sensibles. Lavagna, desde su lugar como ministro de Economía, le armó a Kirchner su estructura fiscal y financiera para una Argentina inequitativa. Este país, que demuestra por razones geográficas una disparidad tan grande en términos sociales, pone en evidencia la falta de una ley de coparticipación, y una distribución equitativa y transparente de los recursos. Y éste es el instrumento que Lavagna montó para Kirchner. Me refiero, por ejemplo, a la sobreutilización de los fondos fiduciarios, que el radicalismo ha denunciado históricamente. Me refiero a esta cantidad de recursos que se sustraen del presupuesto de la coparticipación y de los controles. Reitero que ésta es toda una estructura de recursos que construyó Lavagna para el gobierno K. Insisto, por lo tanto, en que el gran error del radicalismo es haber coparticipado en lo que considero una estafa lisa y llana a los votantes. Es haber acompañado a quien se puso un traje de opositor, terminando por mantenerse en el mismo lugar…

—¿Usted piensa que esto es parte de la vocación hegemónica que suele tener el justicialismo?

—Absolutamente. También nosotros hemos planteado siempre que había que revisar los antecedentes, puesto que en las elecciones anteriores el justicialismo también se había dividido. ¿Recuerda que Díaz Bancalari competía contra Cristina y, luego, terminó siendo una de sus manos para rearmar y participar en la gestión de gobierno? Entonces, ellos, por lo general, hacen esto: dividirse en los procesos electorales y reunirse para ejercer el poder. Aquí hay una mala actuación del radicalismo, que, como comentábamos, participa y es cómplice de esta estafa, puesto que la mayor parte de los votos que obtiene Lavagna son del radicalismo. Fíjese usted en la elección en Córdoba. Allí es donde más votos saca la fórmula Lavagna-Morales. Esos son votos radicales. Yo quisiera saber qué le explica un Morales a los radicales cordobeses. ¿Qué les explica Alfonsín? Mucha gente votó por Lavagna porque Alfonsín se lo dijo. Entonces, cada uno debería hacerse cargo de los errores cometidos. Yo tengo, hoy, una visión muy crítica hacia los dirigentes del radicalismo que acompañaron y convalidaron esta situación.

—Sí, incluso yo recuerdo que, al mismo diario PERFIL, el doctor Alfonsín le señaló que le gustaba “mucho” la candidatura del doctor Lavagna…

—En efecto. Podría decirse que Alfonsín fue el ideólogo de ese acuerdo político desde sus inicios. No nos olvidemos que esto vino también como parte de un acuerdo, y de las relaciones que algunos radicales tenían con Eduardo Duhalde. También creo que hoy constituye un acto de mezquindad y resentimiento que el doctor Alfonsín no tenga la grandeza de decir: “No se equivocan los que estuvieron en la Coalición Cívica, que expresa mucho mejor a los radicales”. También hay dirigentes radicales que han establecido conversaciones con el kirchnerismo. Son los que buscan siempre el poder y al árbol que da sombra, en vez de reconocer que, hoy, la doctora Carrió es la líder que representa claramente la posibilidad de construir una alternativa política que debería ser fortalecida por el radicalismo desde su propia identidad. ¿Por qué? Simplemente porque la Coalición expresa las tres ideas que le mencioné antes: la República, la equidad y la ética, en forma simultánea.

—¿Usted se ha reunido con la doctora Carrió, o ella sigue afuera?

—No. Ella está aquí, pero no nos hemos reunido porque todo esto ha sido una noticia muy vertiginosa. En la declaración que emitió la Coalición, hemos acordado plantear algo que ya hemos discutido durante la campaña. La Coalición no tiene solamente la aspiración de representar a sus votantes, sino que siempre dijimos que camina hacia su crecimiento y su consolidación, y tiene que abrirse a representar a todos aquellos que no se sientan representados por el proyecto oficialista. Nosotros defendemos una concepción de país, de sociedad democrática, republicana, y en esto confían muchos de los votantes de Lavagna que creyeron ver en él esta posibilidad. Lo que hoy busca la Coalición es, desde luego, representar a todos esos sectores.

—Usted hablaba recién de “los que se arriman al árbol que da sombra”, y recuerdo que Cobos (expulsado de la UCR) organiza el encuentro de radicales en la ciudad de Junín. ¿Cómo considera esta perspectiva?

—Antes que nada, me parece contradictoria. Los radicales K están planteando, por un lado, constituirse en una línea interna del radicalismo y, por otro, profundizar la concertación que han armado con el Gobierno. Recordemos que el sistema político necesita, sí o sí, para su propio sustento, un partido político que gobierne y otro partido político que controle y que se convierta en la oposición de alternativa. En cambio, esto que estamos viviendo es un intento de hacer sucumbir y colapsar el sistema político. Fíjese usted: pretender llevar a un partido de oposición tan importante como el radicalismo a formar parte de la concertación de gobierno (pretendiendo que esto se parece a la concertación chilena) es un invento que nos quieren vender para engañarnos. Insisto en que es algo absolutamente inviable y contradictorio. Por eso mismo, nosotros vamos a trabajar para que el radicalismo discuta constituirse como una acción socialdemócrata y, desde ahí, fortalecer la Coalición Cívica, donde vamos a seguir y donde, también, no dudamos de que el radicalismo debe estar. Muchos vinieron a plantearme que yo debería encabezar el proceso de renovación del radicalismo, que debería presidirlo… Pero la verdad es que, aun cuando me gustaría, pienso que el radicalismo está como anestesiado desde hace ya tiempo. Dentro del partido hay una corporación que lo ha capturado para tenerlo a su servicio, y la verdad es que es imposible que nosotros, para llegar a la conducción del partido, tengamos que ir a discutir delegados y hacer un punteo de delegados con Moreau y con Nosiglia, para ver si ellos nos facilitan la posibilidad de ingresar al partido… Mire, mientras no cambien las condiciones por las que dijimos que la UCR está anestesiada, aislada, sin interpretar las necesidades de la vida cotidiana de la gente, nosotros buscamos a quienes expresen nuestras ideas y nuestros principios. Fíjese que, si algo expresa la Coalición, eso es justamente: la voluntad de reunir a hombres y mujeres que quieran construir una Argentina desde un ámbito distinto. No desde la disputa por el poder, sino desde los valores morales. Esto es lo que sentimos y dentro del partido no nos han permitido canalizar nuestra militancia tras estos sentimientos, y por eso vamos y estamos en la Coalición…

Las palabras de Stolbizer trasuntan tristeza.

Sigue

—Me imagino que esto es doloroso para aquellos que sienten profundamente a la UCR. Como bien recordaba Morales Solá, hubo un momento en que Alfonsin parecía invencible… Recordemos al millón de personas en la avenida 9 de Julio; el recitado del preámbulo de la Constitución… Para ustedes, ¿esto es parte de una actitud equívoca del doctor Alfonsín?

—Absolutamente equívoca. Pero no es el primer episodio. Yo he subrayado que la declinación, en términos electorales y de consideración popular del radicalismo, a mi juicio se inició con el Pacto de Olivos. Y se lo digo aun reconociendo que Alfonsín pudo haber tenido una intencionalidad patriótica y justa en la búsqueda de ese acuerdo. Pero lo cierto es que se instaló una cultura pactista dentro del radicalismo, que luego cada uno interpretó como quiso. Pero así el radicalismo comenzó a perder identidad, sobre todo en los concejos deliberantes, en las legislaturas, donde esa cultura pactista se tradujo en intercambio de favores con intendentes peronistas. Planteo lo de “pactista” en términos de negocio político; de tomar al Estado como un botín y repartirlo. Por ejemplo, en el Conurbano, los concejales radicales pactaban con los intendentes del PJ porque les daban contratos a cambio de apoyo a las decisiones gubernamentales o de callarse cuando se presentaba un caso de corrupción en esos gobiernos municipales. Así es como la UCR pierde identidad. Sobre todo, localmente. Todo eso se hizo al amparo de una cultura pactista. Creyeron que si Alfonsin se podía juntar con Menem, ellos podían (en cada pueblo) pactar con el justicialismo. Así se fue desnaturalizando el radicalismo como opción, como alternativa de oposición. Así empezaron a crecer otras fuerzas, y repito que el partido, como fuerza de oposición, comenzó realmente a anestesiarse. Recuerde usted que, a lo largo de toda su historia, el radicalismo ha hecho un aporte de construcción democrática, social y cultural muy importante en la Argentina. Un aporte enorme. Yo no dudo en reconocer mis propios errores y puedo estar equivocada, pero hoy identifico al Pacto de Olivos como el inicio de la pendiente por la que cae el radicalismo. A partir de allí, se cometieron muchos errores…

—También reconozcamos que la democracia incipiente después de la dictadura militar fue complicada…

—Por supuesto que hubo circunstancias, como Semana Santa, que fueron consecuencias de un “apriete” de los carapintadas, y Alfonsín tuvo que decirle al pueblo que todo estaba en orden cuando sabíamos que no era así. La gente también sintió que era engañada o que no se valoraba su capacidad para entender la situación tan crítica. También hay otra cosa, y es que quienes llegan al poder piensan que es para toda la vida. Son los riesgos que uno observa que se van repitiendo en la Historia. Esto ocurre también en el actual Gobierno nacional. La perpetuidad… El que llega piensa, en primer término, en cómo perpetuarse y mantenerse.

—Cuesta pensar que el radicalismo y la Coalición se separen.

—Mire, todos los fiscales de la UCR y los intendentes municipales que actuaron en las ultimas elecciones estuvieron junto a nosotros en la Coalición. En la provincia de Buenos Aires somos claramente la segunda fuerza política. Dentro de la Coalición, el radicalismo tiene un papel muy importante, porque los intendentes radicales acompañaron a la Coalición y todos resultaron reelectos. Lamentablemente, haber forzado a algunos intendentes a acompañar a Lavagna en su estrategia electoral los llevó a perder sus municipios. Esto significa –y hay enojo en la voz de Margarita– haber rifado el capital principal del radicalismo, que es su poder territorial. Como consecuencia de esta estrategia electoral equivocada, hemos perdido buenos municipios, con buenos intendentes… A pesar de ello, hoy tenemos algo importante, como son nueve diputados nacionales de la provincia de Buenos Aires. El radicalismo, con Lavagna, sólo tiene dos. Lo mismo en las secciones electorales. Por eso insisto en que subsisten las mismas ideas entre la UCR y la Coalición Cívica. Por eso los radicales apoyaron a la Coalición y, mayoritariamente, le dieron la espalda a la opción Lavagna. Esa opción, como sabemos, con el apoyo radical consigue la mayoría en la provincia de Córdoba.

—Tenemos entendido que, en el almuerzo que tuvo lugar en la quinta de Lavagna en Máximo Paz, el propio Lavagna reconoció que el acuerdo con el justicialismo no había caído bien en la sociedad, que había sido mal interpretado… que solamente se limita a la cuestión partidaria, y que el objetivo fue reconstruir el justicialismo manteniendo la diversidad interna… ¿Usted lo cree así?

Stolbizer se ríe francamente:

—Dice que Kirchner se lo prometió, pero pienso que Lavagna no entiende a la gente, o se deja engañar, o nos quiere engañar a los demás. Nadie puede pensar que, si termina siendo vicepresidente del PJ encabezado por Néstor Kirchner, ése no sea sino un gesto de acompañamiento terminante hacia la gestion de Cristina Kirchner. Creo, incluso, que la convocatoria a Lavagna por parte de Néstor K tiene que ver con el armado del PJ pero también con buscar un apoyo frente a una coyuntura económica que quizás no sea tan buena como lo ha sido la anterior. El contexto internacional, la caída de los mercados en los últimos días, etcétera, podrían ser una amenaza para el gobierno de Cristina, a quien no le vendría mal tener un piloto de tormenta… como lo fue Lavagna en una coyuntura determinada.

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De la borocotizacion de lavagna a la frustracion de scioli

Las movidas del verano. La reconciliación entre el ex presidente Néstor Kirchner y su ex ministro de Economía Roberto Lavagna ha sido, hasta aquí, la movida política del verano. Sus consecuencias en el justicialismo, en el Gobierno y en el radicalismo están en pleno desarrollo.
Por Nelson Castro | 10.02.2008 | 04:07. PERFIL.COM

La reconciliación entre el ex presidente Néstor Kirchner y su ex ministro de Economía Roberto Lavagna ha sido, hasta aquí, la movida política del verano. Sus consecuencias en el justicialismo, en el Gobierno y en el radicalismo están en pleno desarrollo.
La situación del ex candidato presidencial por el radicalismo venía complicada. El acuerdo electoral con la UCR había muerto en la misma noche del 28 de octubre pasado, cuando se conocieron los resultados de la elección. El análisis de la votación permitió observar que el aporte peronista que hizo Lavagna fue muy escaso, que muchos radicales tampoco se habían entusiasmado y que los sectores independientes que lo votaron distaron de ser, numéricamente, lo que se pretendía. Así las cosas, las aspiraciones políticas del ex ministro lo llevaban inexorablemente de vuelta al peronismo kirchnerista.
De ahí que el recuerdo de la “borocotización” haya sido inevitable. Es el término que, a su vez, hacen circular jocosamente, por los pasillos del poder, encumbrados funcionarios del Gobierno cuando hablan del asunto.

Lavagna dixit:

“Dividir y crispar a la sociedad es un mal principio de gobierno” (6 de febrero de 2007).
“El Gobierno se maneja con todos los organismos intervenidos y aplica el método Santa Cruz. A lo largo del año pasado (por el 2006) ha avanzado el Poder Ejecutivo sobre infinidad de organismos que tendrían que tener un carácter colectivo: la Comisión de Defensa de la Competencia, la ONCA, el INDEC, departamentos jurídicos de ministerios… que a lo largo de 2006 han sido copados, tomados por personal que responde políticamente y que, en la mayoría de los casos, no tiene la capacidad técnica” (16 de mayo de 2007).
“Todo el sistema de servicios y obras públicas tiene que ser claramente redefinido, porque ahí hay problemas de concepción y de gestión muy graves” (22 de mayo de 2007).
“La inflación no para y se ha convertido en una máquina de generar pobres y destruir clase media. En el Gobierno ya no pueden tapar esa realidad” (28 de junio de 2007).

“La última vez que hubo manipulación de precios fue durante el Proceso militar. El Presidente, en vez de entrar en razón, inventa confabulaciones” (26 de julio de 2007).

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Convicciones líquidas

Rosendo Fraga sostiene que la ambigüedad no siempre es negativa en la política. Que es la tolerancia que expulsa los conflictos que van a callejones sin salida. Que es la flexibilidad humana y necesaria para alejar peligrosas y malditas antinomias como la de amigos-enemigos que tanto mal nos han hecho. Las rigideces y los dogmatismos, mejor dejarlos para los valores y los principios éticos.
Por Alfredo Leuco | 09.02.2008 | 02:55. PERFIL.COM
Rosendo Fraga sostiene que la ambigüedad no siempre es negativa en la política. Que es la tolerancia que expulsa los conflictos que van a callejones sin salida. Que es la flexibilidad humana y necesaria para alejar peligrosas y malditas antinomias como la de amigos-enemigos que tanto mal nos han hecho. Las rigideces y los dogmatismos, mejor dejarlos para los valores y los principios éticos. Se apoya en una cita del Roca del siglo XIX : “En política no hay que decir palabras irreparables porque nadie es tan amigo como para no convertirse en enemigo y porque nadie es tan enemigo como para no convertirse en amigo”. Dice Rosendo que el partido que mejor comprendió esto es el peronismo y por eso es casi un sinónimo de poder en nuestro país.
El periodista Jorge Fernández Díaz utilizó una metáfora brillante para ir hasta el mismo hueso: “El peronismo es ese traje a medida que los argentinos se construyeron a sí mismos para cambiar de parecer, practicar el oportunismo internacional, ejercer la autoridad y gobernar lo ingobernable: este país”.
Mucho más empírico, Eduardo Duhalde bendijo la vuelta de Kirchner y Lavagna al peronismo: “Para nosotros es una buena noticia”.
¿Es una buena noticia para las instituciones republicanas? Hay múltiples respuestas seguramente. Pero vale la pena detenerse en dos:
1- La hipócrita indignada. Es la que se expresa en muchos contestadores de las radios y que pone el grito en el cielo diciendo: “Lavagna me traicionó, me siento defraudado”. Dan ganas de preguntar qué hizo esa persona por Lavagna además del módico compromiso de votarlo. ¿Estaba dispuesto a dar la vida por Lavagna? ¿Aportó algun pesito para su campaña? ¿Pegó algún cartel, acaso? El grado de desilusión tiene que ser directamente proporcional al nivel de compromiso. Si no, es como exigirle a los dirigentes políticos un grado de firmeza en las convicciones que la sociedad no tiene. No hay demasiados antecedentes de políticos diabólicos que surgan de comunidades angelicales. Por lo general, los dirigentes en todos los planos son bastante parecidos a sus dirigidos. ¿O no somos capaces de confesar que nos equivocamos a menudo, que cambiamos radicalmente de opinión, que tenemos agachadas cotidianas y otras yerbas? ¿No estaremos escondiendo cierta justificación que nos permita pagar nuestras culpas por lavarnos las manos y alimentar ese reaccionario discurso antipolítico? Lavagna es un traidor. ¿Yo? Yo soy un héroe.
2- La reflexiva estratégica. Es la que, analizando el escenario, se preocupa por esa manía de muchos opositores que no construyen alternativas y sólo escupen críticas. La que olfatea el peligro del partido único y el hegemonismo kirchnerista. La que teme que la oposición rabiosa, como dijo Lavagna, se convierta en gorilismo rabioso, como dijo Alfonsín. Muerto el perro se acabó la rabia, decían los biempensantes como expresión de deseo después de que Perón se llevara en sus oídos la más maravillosa música. Somos la rabia, pintaban algunos de la jotapé medio derechosa que en algún momento intentó volver y ser millones. Es verdad que el borde del precipicio todavía está lejos, pero conviene advertir que una fractura social a la venezolana nos acerca mucho a ese abismo.
A Lavagna el viraje le va a costar capital simbólico. En esta democracia de masas mediáticas tiene que dar demasiadas explicaciones. Hay mucho ciudadano ejemplar que no tolera en los demás lo que tolera de sí mismo. Hay mucho dirigente que le cuesta gobernar, al revés de Lavagna al que le cuesta ser opositor. Es que desprecia el objetivo fácil de la confrontación de adjetivos por los medios. De hecho, colaboró con todos los gobiernos democráticos de Perón para acá, salvo con Menem. Es todo un dato. En cambio para Kirchner fue todo ganancia. Se mostró audaz, táctico y gran lector de los resultados electorales. Refunda un peronismo a su imagen y semejanza porque la mayoría de los votos de Cristina vienen de donde más NBI –Necesidades Básicas Insatisfechas– hay, y porque recupera al peronista que despierta más simpatías en donde menos NBI hay. El peronismo es un partido que siempre tiene las puertas abiertas para los que quieren volver. Puede ser una hermandad, una logia y –a veces– una mafia. Todo lo contrario del radicalismo y la izquierda, que hacen de la división permanente casi un dogma de fe. Lo que no está claro es si, como dijo Abel Posse, la mano tendida de Kirchner premió la disidencia de Lavagna. ¿Ya no prefiere la obediencia debida de los verticalistas que a todo le dicen que sí? ¿Habrá convivencia en la diferencia? ¿Hay que plantarse frente a Kirchner y armar algo afuera para volver por la puerta grande? La historia de Santa Cruz demuestra que Kirchner primero somete electoralmente a sus adversarios y después de un tiempo les tira una soga. En la mayoría de los casos, con esa misma soga, los asfixia. ¿Habrá cambiado? Por las dudas, hay que tener cuidado con las convicciones líquidas, como diría el sociólogo Zygmunt Bauman. Kirchner ya tiene a Lavagna en el banco de los suplentes como candidato contra Macri o, por si las moscas, alguna crisis no prevista. No hay en el horizonte ministro de Economía más exitoso que Roberto (a partir de ahora) o que el Pálido (hasta hace una semana). El pejotismo fue una ocurrencia fugaz de Kirchner, y las corporaciones partidarias, una definición ajena a las necesidades actuales. Tiene razón Artemio López: no existe el peronismo desgrasado o Dolce & Gabbana. Estamos asistiendo a los remezones del peronazo y está clarísimo: todos unidos triunfaremos y como siempre daremos…

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Ser gorila

Ecumenismo sabio o voracidad implacable? Toda la semana se consumió en el obsesivo análisis del anuncio desde Olivos, el reingreso de Lavagna al Gobierno. Más que nunca, importan las precisiones. Crudas. Desnudas. Sin vueltas.
Por Pepe Eliaschev | 10.02.2008 | 04:50. PERFIL.COM

Ecumenismo sabio o voracidad implacable?
Toda la semana se consumió en el obsesivo análisis del anuncio desde Olivos, el reingreso de Lavagna al Gobierno. Más que nunca, importan las precisiones. Crudas. Desnudas. Sin vueltas.
El triunfo kirchnerista en las elecciones de 2005 determinó el despido de Lavagna. Kirchner creyó que ya no lo necesitaba. Desde comienzos de 2006, Lavagna fue verbalizando muchas críticas que, en privado, hacía antes de ser despedido y reemplazado por Felisa Miceli. Sus dardos: costo de vida dibujado, capitalismo de amigos, alianza de Kirchner con Chávez, intolerancia oficialista con el periodismo no succionado por la Casa Rosada, reestatización de empresas. Eso lo convirtió en un referente para Alfonsín y los radicales.
Alfonsín padece desde hace muchos años una debilidad estructural: lo aterroriza que lo tachen de “gorila”. Por eso, ha sido magnánimo y de una amplitud llamativa para acercar a peronistas que lo protejan de esa crítica. En su gobierno nombró asesor a Angel Robledo y ministro a Carlos Alderete. Al propio Lavagna lo tuvo como secretario de Industria y Comercio Exterior de 1985 a 1987. Carlos Campolongo estuvo al frente del noticiero de ATC. Mantuvo relaciones cordiales con Cafiero y Manzano, en lo que lo ayudó otro gorilafóbico, Chacho Jaroslavksy.
La pasión de Alfonsín por evitar que su prédica y cultura política fuese manchada por el uso del estigma “gorila” hizo que fuera prominente abogado de Chacho Alvarez, un post peronista que llegó en el ’89 al Congreso en las listas de Menem.
Cuando se armó la Alianza, Alfonsín endosó al resbaladizo Alvarez más de lo que la prudencia aconsejaba. Era previsible: Alvarez huyó a los pocos meses, dejando al gobierno y a sus propios camaradas en la estacada. De abogado decisivo en el retorno de Cavallo al poder, con De la Rúa, pasó a contratado por Kirchner, semirradicado en Montevideo, taciturno funcionario del Mercosur, sueldo en dólares y tareas inexistentes.
Razones tenía Alfonsín para oponerse al retorno de Cavallo. No las tenía, en cambio, en confiar que el rancio pejotismo granbonaerense era confiable camarada de ruta. Personajes como Ruckauf y los intendentes hasta entonces disciplinados bajo Duhalde, querían voltear a De la Rúa, pero por razones con las que Alfonsín no debería haber aparecido ni remotamente cercano.
Todo lo que Lavagna empezó a decir desde fines de 2005 en relación con los métodos y marco ideológico del kirchnerismo le fueron como anillo al dedo al radicalismo: hegemonismo, falta de diálogo, oportunismo en la llamada política de derechos humanos.
Alfonsín y muchos radicales quisieron volver a creer, pese a que Lavagna no se privó de algunos gestos estudiadamente despectivos para marcar su territorio. Cuando su candidatura presidencial quedó plasmada, la “dote” que trajo Lavagna a la boda fue paupérrima. Los radicales deberían haberse dado cuenta en ese momento, pero su penuria les impidió ser más rigurosos.
Los acosaba el 2 por ciento en las elecciones de 2003. Ya sabían que la Casa Rosada les venía picoteando el corral desde antes, desembolsando gruesamente para fichar gobernadores e intendentes asfixiados, gente de cascos ligeros a la hora de los bifes. Un caso emblemático, Gustavo Posse, el jefe de San Isidro, acaba de postularse para el papel de Barrionuevo con Menem. Dice que Kirchner es Schumacher y Cristina es Ecclestone. ¿Era necesario?
El equipo de Lavagna era pequeño y pobre. Salvo la destreza de González Fraga y la coherencia de Sarghini, no era para descorchar champán. En el grupo militan Camaño, quintaesencia pejotista de ultramuros, y el ex diplomático Posse, que abreva en un pensamiento tradicionalista, disgustado con los tiempos contemporáneos.
El 17% de la coalición de Lavagna con la UCR fue resultado, esencialmente, del voto radical. En la provincia de Buenos Aires, Lavagna sacó el 13,5% para presidente, pero en diputados sacó la mitad que los radicales. Con la UCR fue primero en Córdoba (35%) y segundo en Jujuy, la provincia de Gerardo Morales, candidato a vicepresidente y titular de la UCR, que aportó robustos resultados (26%) desde su liderazgo.
Fío y astuto, Lavagna supo enseguida que, si quería seguir haciendo política, se ponía la causa al hombro o volvía al redil. Volvió: lo esperaba el arca de Noé kirchnerista, embarcación siempre lista para subir a bordo a un ejemplar de cada especie.
El arca de Noé de Kirchner tiene una sola religión: vencer. La noción de victoria y de conducción es estructuralmente congénita en el justicialismo. Pero en 40 años se han producido cambios paradójicos. En lugar de aligerarse, la prosapia integrista del peronismo se ha ido espesando.
En 1958 Perón pactó con Frondizi. En 1966 con el Ejército. A partir de 1970, en La Hora del Pueblo, los peronistas dialogaban y acordaban con Balbín, Alende y partidos menores, sin gritos, imposiciones ni aprietes. En 1973 llevaron como vicepresidente al conservador Solano Lima y como presidente del Senado al democristiano Allende.
Eso hoy no ocurre. Hoy, el peronismo de Kirchner recoge, potencia y sobredimensiona todos los peronismos, desde Menem hasta Duhalde. ¿Una foto de Duhalde con Kirchner en Olivos? ¿Por qué no? Nada es imprevisible. En política, sobre todo en la antropofágica Argentina, la ingenuidad es un pecado capital. Triste, pero verdadero.
Pero la foto de Olivos, habla menos de Kirchner que de los radicales, un partido democrático grande cuya supervivencia, ahora mismo, juega sus cartas finales.
Una larga serie de “errores” dejan de ser sólo eso. Se convierten en enfermedad. Los radicales deben resignificar su razón de ser, sin complejos: no hay en la Argentina ninguna posibilidad de consumar acuerdos con un peronismo en el poder, con 50.000 millones de dólares en el Banco Central y un apetito de permanencia en el poder que, por comparación, lo deja a Juan Perón como un político sueco. La realidad es lo único irrebatible. Para Kirchner, en los hechos, lo que importa es crear, de hecho, un partido dominante, sumando todo.
En uno de los pocos reportajes que dio esta semana, Alfonsín deslizó que no tiene muchos años de vida por delante. Si así fuera, algo que visceralmente duele porque es un padre fundador, sería maravilloso que la Argentina pudiera rescatar, antes, el espacio y la palabra de un viejo gran hombre, pero voluntariamente apartado de las ignominias del trapicheo.
Ese hombre debe presidir el próximo 30 de octubre las fiestas nacionales por los 25 años de democracia.
Sólo queremos bien a nuestros hijos cuando hemos sabido prepararlos para la vida. Los radicales, ya sin Alfonsín en la política pequeña, deben reinventarse, con frescura, audacia, coherencia y honradez. Sin tabúes.

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La empresa que construirá el tren bala


Radiografia de una megacorporacion, la francesa Alstom. La compañía que ganó la licitación para construir el tren de alta velocidad es una gigantesca multinacional que emplea a 65.000 personas en 70 países y factura más de 20.000 millones de dólares al año. En sus 86 años de historia, Alstom cambió varias veces de nombre y de integración. No sólo se ha dedicado a la actividad ferroviaria, sino también a la naviera y a la energética. Los casos de corrupción que la salpicaron entre 1994 y 2002 llevaron a la firma a establecer un código de ética. En la Argentina ya trabajó en la provisión de vagones de subte y en el tranvía de Puerto Madero.
Por Christian Riavale. PERFIL.COM *

El 16 de enero, cuando se firmó el contrato para la construcción del tren bala entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba, mucho se habló sobre la factibilidad de que el proyecto finalmente se concrete, sobre todo teniendo en cuenta los innumerables problemas que ha atravesado el sector ferroviario en los últimos años.

Sin embargo, poco se dijo sobre la empresa ganadora de la licitación. No eran muchos los argentinos que conocían la existencia de Alstom, una multinacional gigantesca que en la actualidad emplea a 65.000 personas en 70 países y factura 14.208 millones de euros por año (unos 20.600 millones de dólares).

Pero no se trata de un problema de ignorancia. Esa confusión se origina, en gran parte, en las diversas transformaciones que sufrió esa compañía en 86 años de historia. En esas ocho décadas, cambió varias veces de actividades, de nombre, de estructura y de propietarios. En un momento, incluso, su abanico industrial se extendía desde la construcción del lujoso paquebote Queen Mary 2 en los astilleros Chantiers de l’Atlantique –vendidos en 2006– hasta el Tren de Gran Velocidad (TGV por sus siglas francesas o AVE en España).

Aunque todavía está dispersa en varias direcciones, Alstom tiende a concentrarse en dos polos básicos: energía eléctrica e industria ferroviaria.

En la actualidad, la empresa se proclama número uno mundial en ocho categorías:

Centrales eléctricas llave en mano.

Turbinas y alternadores hidroeléctricos.

Provisión de servicios a productores de electricidad.

Sistemas de protección ambiental para centrales eléctricas, sobre todo las que son alimentadas a carbón.

Trenes de alta velocidad y pendulares.

Trenes de corta y media distancia (suburbanos y regionales).

Sistemas de vehículos livianos sobre rieles y tranvías.

Servicios, señalización y sistemas ferroviarios.

A través de esas actividades, Alstom controla 18% del mercado ferroviario mundial. En el sector energético, 25% de los generadores eléctricos que existen en el mundo utilizan tecnología Alstom.

Ese aspecto apacible disimula las tremendas dificultades que atravesó la empresa en los últimos años por su endeudamiento y su dispersión industrial. A esas dificultades se sumaron algunos casos de corrupción que salpicaron su prestigio.

La resurrección de Alstom comenzó a partir de 2003, cuando Patrick Kron asumió la dirección de la empresa.

Kron descubrió que el grupo se había desangrado en su esfuerzo por alcanzar la misma estatura que sus principales competidores: el alemán Siemens y el británico GE. Las compras realizadas entre 1998 y 2000 en el sector eléctrico (ABB) y ferroviario (DDF y Fiat Ferroviaria) le costaron unos 6.500 millones de dólares más el costo adicional provocado por la integración de los equipos y de la producción.

Esa crítica situación se agravó por un accidente industrial importante, originado en la aparición de un defecto en las grandes turbinas de gas heredadas de ABB. Ese “desprestigio” le impidió aprovechar una época de oro, a fines de la década de los 90, que se caracterizó por un récord de compras de turbinas a gas en el sector energético de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, la quiebra de un importante operador de paquebotes amenazó la subsistencia de sus astilleros.

Su estrategia consistió en obtener recursos financieros mediante la venta de algunas actividades parasitarias o difíciles de integrar en la nueva estructura industrial, racionalizar la empresa y concentrarse en la energía y los transportes.

Ese saneamiento coincidió con una voraz demanda de energía derivada del extraordinario crecimiento económico de los países emergentes: Rusia, la India y China, donde se inaugura una nueva central eléctrica por semana (alimentada a carbón).

Las nuevas inquietudes ecológicas que aparecieron en el mundo en los últimos años también jugaron a favor de Alstom, excelentemente posicionado en ese sector clave. Su tecnología más reciente, experimentada en una planta piloto de Estados Unidos, permite capturar 90% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Los investigadores de la empresa están trabajando en una nueva tecnología que eliminará por completo las emisiones de CO2.

La coyuntura económica favorable –y la escalada de los precios del petróleo– actualizaron el interés por los sistemas de transporte baratos y poco contaminantes, como los trenes de alta velocidad y los tranvías.

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El kirchnerismo impulsa una profunda reforma política que reduzca el número de partidos a nivel nacional – Política – Perfil.com

El kirchnerismo impulsa una profunda reforma política que reduzca el número de partidos a nivel nacional. Sostienen que existen demasiadas agrupaciones que carecen de sustento electoral. Le apuntan a los grupos ‘personalistas’. Los docentes serán fiscales de mesa y no convence el voto electrónico.
10.02.2008 | 10:40
Después de las últimas elecciones presidenciales, el Gobierno impulsa una reforma política centrada en el fortalecimiento de los partidos políticos, en busca de mejorar la calidad institucional y reducir el número de agrupaciones políticas sin sustento electoral.

Actualmente, un partido puede presentar un candidato a Presidente si se inscribe en al menos cinco distritos y suma una cantidad de firmas que represente el 4 por mil del padrón de esas jurisdicciones.

“Es probable que debamos buscarle una solución a la exageración de partidos que tenemos hoy. Cualquiera suma dos o tres firmas y arma un partido nacional. Esto tiene que modificarse. Tal vez haya que inscribirse en más de cinco distritos”, anticipó un funcionario de la primera línea del Gobierno al diario La Nación.

La idea de dificultar la nacionalización de los partidos busca también evitar los grupos “personalistas”, de estructuras internas pobres, que un ministro del Gobierno deplora porque “cuando se va el líder, el partido desaparece. No hay elecciones internas y todo es a dedo y por decisión del jefe partidario. No hay institucionalidad”.

Las medidas en discusión son evaluadas por el ministro del Interior, Florencio Randazzo y participa también el jefe de Gabinete Alberto Fernández. La presidenta y Néstor Kirchner están al tanto de todo y siguen de cerca cada detalle. “

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Exclusivo: el crítico documento que Roberto Lavagna entregó en Olivos a su nuevo aliado Néstor Kirchner. PERFIL.COM


Lo escribió el 4 de enero pasado para su círculo de seguidores y luego se lo entregó al ex presidente. En el texto expone sus diferencias con el Gobierno, deja intuir acuerdos y reafirma su pertenencia justicialista.
10.02.2008 | 08:20

La democracia reconquistada en 1983 no ha venido de la mano de una mejora institucional. Es más, la reforma constitucional del ‘94 no nos ha dado instituciones más eficientes, transparentes y seguras. No obstante, la continuidad democrática tiene un valor en sí y todo nuestro trabajo debe ir dirigido a mejorar progresivamente, sin saltos ni supuestos actos fundacionales, estas instituciones.

En esa línea y dentro de lo dispuesto en la Constitución debe buscarse el reequilibrio de influencia de los tres poderes. El Gobierno cuenta con amplia mayoría en el Congreso. Eso debería animarlo a un manejo más participativo y con menor uso de poderes extraordinarios. La bonanza política debe hacerlo más abierto, no más cerrado.

Igualmente, hay que buscar la refederalización y eso no se hace sin caja propia y sin mecanismos donde las decisiones nacionales no ignoren las realidades e impactos locales. Entre 2003 y hasta parte de 2006 el superávit provincial hizo que se viviera un período excepcional en cuanto a las autonomías provinciales. Hay que rescatar ese proceso. Una nueva ley de coparticipación realista, seria, de largo plazo, quizá de aplicación progresiva es necesaria.

El papel de los partidos políticos debe ser revalorizado. Hoy son meras maquinarias electorales, oportunistas, y vacías de contenido. La revalorización debe hacerse sin inventar alquimias o ingenierías políticas y sin renegar de la historia de cada uno de ellos.

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Lavagna por Fontevecchia.

Dos diálogos entre el director de PERFIL y Roberto Lavagna tras su foto con Kirchner en Olivos y el detrás de la escena de los dos largos reportajes publicados por este diario al entonces candidato. Reflexiones sobre la ingratitud, la coherencia, la traición , la tristeza, el poder y la política. Por qué Lavagna no habla para PERFIL pero sí para la revista “Fortuna” de esta misma editorial. Además, el artículo de perfil.com que enojó a Lavagna.
Por Jorge Fontevecchia | 10.02.2008 | 03:39

Domingo y lunes son días de franco para las secciones más calientes del diario PERFIL. Los martes, ya con los editores de todas las secciones, hacemos la primera reunión de la semana, siempre de 16 a 18. Lavagna devuelve mi llamado mientras estaba en esa reunión pero mi secretaria le explica que quería entrevistarlo para el reportaje largo de este domingo. Lavagna pidió hablar directamente conmigo al día siguiente. Lo llamo el miércoles por la mañana y se produce el siguiente diálogo:

—Ya le adelantó mi secretaria que me gustaría entrevistarlo el jueves por la tarde o el viernes por la mañana.
—La oposición me está estigmatizando, me critican despiadamente sin comprender…
—Buena oportunidad para un reportaje extenso donde se explique y ayude a comprender.
—No quieren comprender, alcanza con escuchar las barbaridades que dice Carrió, por eso no quiero hacer reportajes ahora.
—¿Qué tiene que ver Carrió con el reportaje de PERFIL?
—Y… ustedes tienen su corazoncito con Carrió.
—¿De dónde saca eso?
—En perfil.com publicaron ayer que detrás de mi acuerdo con Kirchner está la bolsa de Miceli (N. de la R.: ver abajo): en PERFIL tienen su corazoncito con Carrió.
—Lo que publica perfil.com no tienen nada que ver con Carrió, usted está juntando temas diferentes. El domingo escribí sobre paranoia y poder, usted es un buen ejemplo.
—Yo ya leí su artículo.
—¿Y no se siente incluido? Le voy a hacer una confesión personal: aunque no lo crea, en las últimas elecciones yo voté por usted para presidente y no por Carrió. A varios amigos y familiares que, confundidos, me preguntaron por quién votaría les expliqué que aún no veía a la Coalición Cívica en condiciones de ocupar el Poder Ejecutivo nacional aunque sí de legislar por lo que cortaría boleta para legisladores de ese partido pero para presidente votaría por Lavagna. Esto no quita que si me concede el reportaje preguntaré con más dureza de la que podrían preguntar quienes votaron por Carrió, comenzando porque, en lo personal, soy uno de los más de tres millones de argentinos que votaron por usted y se sienten decepcionados con su acercamiento a Kirchner.
—Bueno, retiro lo de Carrió entonces. Hagamos una cosa, quiero que lea un texto que escribí el 4 de enero y nunca difundí donde se aclara mi posición. Es un poco largo pero dado que los reportajes en PERFIL son largos, se podría publicar. Yo se lo mando ahora por mail, léalo y después me llama y continuamos la conversación.
Así quedamos, envió el texto que se reproduce en esta misma página y volvimos a hablar a media tarde de ese mismo día.

—Al terminar de leer su texto me pregunté: ¿qué haría por ejemplo el diario al que usted le dio la primicia…?
—Yo no le di la primicia a nadie, eso no lo decidí yo sino Kirchner.
—Pero por lo menos usted fue partícipe necesario y le concedió a “Clarín”, en la mismísima quinta de Olivos, un reportaje.
—Yo no tengo el poder para operar periodísticamente a ese nivel, fue el presidente, el ex presidente.
—Bien, continúo con mi pregunta inconclusa: ¿qué haría el diario al que le concedió la primicia con el texto que a usted le interesa difundir? Le diría: “Muy bien Lavagna, negociemos: publicamos su texto si usted nos concede un reportaje exclusivo”. Como casualmente deseo, cuando tenga la oportunidad de entrevistarlo, criticarle que todo sea negociable, antes de avanzar con el eventual reportaje le aclaro primero que publicaremos su texto el próximo domingo, nos conceda o no el reportaje.
—Bueno, pero no quiero hacer un reportaje ahora; más adelante estoy a su disposición, pero esta semana no.
—Más adelante no tendrá el mismo valor que este domingo, cuando usted fue el protagonista de la semana. En su momento, veremos. Pero quiero que le quede claro mi profunda tristeza al ver que usted es ingrato con los lectores de PERFIL: cuando le convino, usó a este medio para enviarle su mensaje a la sociedad, y ahora priorizó justamente al diario del cual usted más se quejaba cuando estaba en campaña. ¿Recuerda lo que me dijo su señora al despedirnos en su casa de Cariló tras el reportaje de PERFIL de febrero del año pasado? (N. de la R.: ver epígrafe de la foto de esta página).
—Lo que le puedo responder es que a veces la tristeza es un sentimiento útil y necesario.

Infarto del alma. Sobre la tristeza como un sentimiento útil se podría decir que quien no tiene oídos para escuchar la propia tristeza, no sentiría ninguna piedad por la tristeza del otro. ¿Estará triste Lavagna por la decisión que tomó tras ver que cosechó la reprobación casi unánime? Sobre la tristeza útil escribió San Agustín: “Es todavía un bien el que duela el bien perdido, porque si no hubiese quedado algún bien en la naturaleza, de ningún bien perdido habría dolor en la pena.”
En política, la tristeza sería útil para desarrollar la prudencia: “El corazón de los sabios está donde hay tristeza, y el corazón de los necios, donde hay alegría”. Y un peronista pragmático podría sostener que también la vitalidad está ligada a la capacidad de aceptar tanto la pérdida como la conquista, así como tanto la presencia como la ausencia.
Pero la eventual utilidad de la tristeza, tanto a nivel individual como social, desaparece cuando al hacerse crónica se transforma en depresión. Por ejemplo, un país donde todos sus ciudadanos opinan que en lo alto de la política no hay ideología sino sólo conveniencias como pareciera confirmarle a muchos argentinos este acercamiento Kirchner-Lavagna. Pensamientos de ese tipo generan secuelas intelectuales, descreimiento, apatía, desasosiego, desilusión, escepticismo y hasta incluso cinismo.
Según muestran las encuestas, uno de cada dos votantes de Lavagna consideró su foto con Kirchner en Olivos como una traición. Palabra fuerte si las hay.
La traición siempre es un “pasaje”, una entrega al otro y una confesión de debilidad. Etimológicamente proviene del latín: tradere, entregar; y trado donde ‘trans’ implicar pasaje y ‘do’, dar. Traidor es quien se pasa al enemigo.
“La capacidad de traicionar a los demás es afín a la capacidad de guiarlos”, escribió James Hillman quizá pensando también en los políticos.
“Recuerdo bien los rostros de esos hombres: ¿no estaban todos conmigo?, ¿no gritaban ‘viva’ en otro tiempo? Eso hacía Judas con Cristo, pero éste, de doce consiguió la fidelidad de todos salvo de uno; yo, entre doce mil, la de nadie” (Ricardo II, de William Shakespeare). Quizá también Raúl Ricardo Alfonsín reflexionó sobre lo mismo.
Lavagna pudo haber recordado que Oscar Wilde escribió que “los corazones están hechos para ser rotos” y que para progresar incesantemente, pasando de una meta a la otra, es imprescindible vivir la experiencia de la fractura.
“Las acciones más indignas –decía Jung– nos permiten sobrevivir, y precisamente gracias a esa lucha evoluciona la conciencia. La traición lleva al traidor y al traicionado a enfrentarse con la muerte: el traidor ha comprendido la necesidad de intervenir para modificar una situación a través de una laceración penosa pero sin la cual no se produciría la transformación ni la búsqueda de un destino individual”.
Molière le hizo decir a su Don Juan (¿Kirchner, en este caso?): “La constancia es buena para los plebeyos. Todas las bellas tienen derecho a ser enamoradas”. Y la Unión Cívica Radical viene siendo sometida a enamoramientos múltiples tanto sea de Lavagna como de los radicales K.

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Reportaje Margarita Stolbizer


¿Qué le explica Alfonsín a la UCR por Lavagna con Kirchner?”
La dirigente de la Coalición Cívica está enojada con la falta de visión de su partido de origen y critica duramente las inclinaciones “pactistas” del radicalismo con los gobiernos justicialistas, desde Menem hasta Cristina K.
Por Magdalena Ruiz Guiñazu. PERFIL.COM

Representación. Insiste en que hoy el partido de Carrió encarna más y mejor los antiguos ideales republicanos de la UCR.
La inesperada alianza Kirchner-Lavagna añadió decibeles y temperatura a un verano sofocante. Un secreto bien guardado. Tan guardado que el título de tapa de Clarín del lunes 4 de febrero se constituyó en el gran anuncio político de 2008. Obviamente, también, provocó remolinos aun entre quienes componen “la mesa” habitual del Dr. Lavagna. Tan es así que algunos de los comensales que suelen concurrir a la quinta de Lavagna se enteraron por los diarios. Lo mismo ocurrió en la oposición.

Margarita Stolbizer, considerada tanto dirigente del radicalismo como de la Coalición Cívica, no perdió su habitual serenidad, pero no se guardó consideración alguna.

—Es un momento muy delicado –señala–. Pero, también, creo que los desafíos más importantes de este año son justamente ver cómo mejora la calidad institucional, empezando por los propios partidos políticos. Yo me reivindico como radical por los valores y los principios que siguen siendo los mismos que históricamente la UCR ha profesado, y que hoy expresa la Coalición Cívica. Mire, los tres valores principales de la Coalición son la defensa de la República, la equidad y la concepción ética de la política. Valores que deben ir juntos, porque no puede haber República sin justicia social ni equidad, y no puede haber, tampoco, una buena distribución de la riqueza sin instituciones republicanas, y no hay buena gestión sin transparencia y ética. Esto es lo que el radicalismo ha postulado siempre. Y siempre, también, tuvo dirigentes que expresaban esos valores a través de su conducta. Hoy, los radicales seguimos pensando exactamente lo mismo, pero lamentablemente la UCR tiene una conducción que ya no lo expresa a través de su propio comportamiento.

—A la luz de estos conceptos, doctora Stolbizer, ¿cómo analiza usted, entonces, el “pacto” (llámemoslo así) entre Kirchner y Lavagna? Lavagna dice que él siempre ha sido justicialista, pero integró la fórmula con un radical, con Morales…

—Le diré que, para nosotros, el pacto es una cosa casi natural, puesto que Lavagna, cuando dice: “No hablo de reconciliación porque nunca hubo pelea”, reconoce que siempre fue justicialista. El problema, aquí, mirado hacia adentro del radicalismo, mi partido, es la falta de visión de la UCR. Entre otras cosas, nosotros planteábamos como una objeción a este acuerdo en que no se podía, dentro de la definición de una estrategia electoral para competir con Kirchner, elegir “justamente” a un ministro-estrella del propio Kirchner. Esto es un error estratégico en la definición de un armado electoral, y por lo tanto nosotros nos opusimos a esto. Además, Lavagna formó parte –y aquí Margarita eleva el tono– de un tiempo prolongado de la gestión K, participando de las decisiones más importantes que se tomaron. Fundamentalmente, las decisiones económicas, y también políticas. Desde allí, entre otras cosas, Lavagna convalidó el andar de los negocios del kirchnerismo. Recuerdo, por ejemplo, que había ubicado a su consuegro en el directorio de esa empresa fantasma sin aviones, que oxigenaba con los recursos del Estado a Southern Winds. Menciono esto simplemente como un ejemplo. Lavagna no se fue del gobierno de Kirchner por sus diferencias con éste, sino cuando prácticamente el entonces presidente K lo echó del gabinete. Frente a estos hechos, el radicalismo debió haber visto y entendido que nuestro proyecto de país era completamente distinto al del kirchnerismo, que el Dr. Lavagna acompañó, como dije, durante mucho tiempo.

—Son temas particularmente delicados, doctora…

—Sí, por supuesto. Muy sensibles. Lavagna, desde su lugar como ministro de Economía, le armó a Kirchner su estructura fiscal y financiera para una Argentina inequitativa. Este país, que demuestra por razones geográficas una disparidad tan grande en términos sociales, pone en evidencia la falta de una ley de coparticipación, y una distribución equitativa y transparente de los recursos. Y éste es el instrumento que Lavagna montó para Kirchner. Me refiero, por ejemplo, a la sobreutilización de los fondos fiduciarios, que el radicalismo ha denunciado históricamente. Me refiero a esta cantidad de recursos que se sustraen del presupuesto de la coparticipación y de los controles. Reitero que ésta es toda una estructura de recursos que construyó Lavagna para el gobierno K. Insisto, por lo tanto, en que el gran error del radicalismo es haber coparticipado en lo que considero una estafa lisa y llana a los votantes. Es haber acompañado a quien se puso un traje de opositor, terminando por mantenerse en el mismo lugar…

—¿Usted piensa que esto es parte de la vocación hegemónica que suele tener el justicialismo?

—Absolutamente. También nosotros hemos planteado siempre que había que revisar los antecedentes, puesto que en las elecciones anteriores el justicialismo también se había dividido. ¿Recuerda que Díaz Bancalari competía contra Cristina y, luego, terminó siendo una de sus manos para rearmar y participar en la gestión de gobierno? Entonces, ellos, por lo general, hacen esto: dividirse en los procesos electorales y reunirse para ejercer el poder. Aquí hay una mala actuación del radicalismo, que, como comentábamos, participa y es cómplice de esta estafa, puesto que la mayor parte de los votos que obtiene Lavagna son del radicalismo. Fíjese usted en la elección en Córdoba. Allí es donde más votos saca la fórmula Lavagna-Morales. Esos son votos radicales. Yo quisiera saber qué le explica un Morales a los radicales cordobeses. ¿Qué les explica Alfonsín? Mucha gente votó por Lavagna porque Alfonsín se lo dijo. Entonces, cada uno debería hacerse cargo de los errores cometidos. Yo tengo, hoy, una visión muy crítica hacia los dirigentes del radicalismo que acompañaron y convalidaron esta situación.

—Sí, incluso yo recuerdo que, al mismo diario PERFIL, el doctor Alfonsín le señaló que le gustaba “mucho” la candidatura del doctor Lavagna…

—En efecto. Podría decirse que Alfonsín fue el ideólogo de ese acuerdo político desde sus inicios. No nos olvidemos que esto vino también como parte de un acuerdo, y de las relaciones que algunos radicales tenían con Eduardo Duhalde. También creo que hoy constituye un acto de mezquindad y resentimiento que el doctor Alfonsín no tenga la grandeza de decir: “No se equivocan los que estuvieron en la Coalición Cívica, que expresa mucho mejor a los radicales”. También hay dirigentes radicales que han establecido conversaciones con el kirchnerismo. Son los que buscan siempre el poder y al árbol que da sombra, en vez de reconocer que, hoy, la doctora Carrió es la líder que representa claramente la posibilidad de construir una alternativa política que debería ser fortalecida por el radicalismo desde su propia identidad. ¿Por qué? Simplemente porque la Coalición expresa las tres ideas que le mencioné antes: la República, la equidad y la ética, en forma simultánea.

—¿Usted se ha reunido con la doctora Carrió, o ella sigue afuera?

—No. Ella está aquí, pero no nos hemos reunido porque todo esto ha sido una noticia muy vertiginosa. En la declaración que emitió la Coalición, hemos acordado plantear algo que ya hemos discutido durante la campaña. La Coalición no tiene solamente la aspiración de representar a sus votantes, sino que siempre dijimos que camina hacia su crecimiento y su consolidación, y tiene que abrirse a representar a todos aquellos que no se sientan representados por el proyecto oficialista. Nosotros defendemos una concepción de país, de sociedad democrática, republicana, y en esto confían muchos de los votantes de Lavagna que creyeron ver en él esta posibilidad. Lo que hoy busca la Coalición es, desde luego, representar a todos esos sectores.

—Usted hablaba recién de “los que se arriman al árbol que da sombra”, y recuerdo que Cobos (expulsado de la UCR) organiza el encuentro de radicales en la ciudad de Junín. ¿Cómo considera esta perspectiva?

—Antes que nada, me parece contradictoria. Los radicales K están planteando, por un lado, constituirse en una línea interna del radicalismo y, por otro, profundizar la concertación que han armado con el Gobierno. Recordemos que el sistema político necesita, sí o sí, para su propio sustento, un partido político que gobierne y otro partido político que controle y que se convierta en la oposición de alternativa. En cambio, esto que estamos viviendo es un intento de hacer sucumbir y colapsar el sistema político. Fíjese usted: pretender llevar a un partido de oposición tan importante como el radicalismo a formar parte de la concertación de gobierno (pretendiendo que esto se parece a la concertación chilena) es un invento que nos quieren vender para engañarnos. Insisto en que es algo absolutamente inviable y contradictorio. Por eso mismo, nosotros vamos a trabajar para que el radicalismo discuta constituirse como una acción socialdemócrata y, desde ahí, fortalecer la Coalición Cívica, donde vamos a seguir y donde, también, no dudamos de que el radicalismo debe estar. Muchos vinieron a plantearme que yo debería encabezar el proceso de renovación del radicalismo, que debería presidirlo… Pero la verdad es que, aun cuando me gustaría, pienso que el radicalismo está como anestesiado desde hace ya tiempo. Dentro del partido hay una corporación que lo ha capturado para tenerlo a su servicio, y la verdad es que es imposible que nosotros, para llegar a la conducción del partido, tengamos que ir a discutir delegados y hacer un punteo de delegados con Moreau y con Nosiglia, para ver si ellos nos facilitan la posibilidad de ingresar al partido… Mire, mientras no cambien las condiciones por las que dijimos que la UCR está anestesiada, aislada, sin interpretar las necesidades de la vida cotidiana de la gente, nosotros buscamos a quienes expresen nuestras ideas y nuestros principios. Fíjese que, si algo expresa la Coalición, eso es justamente: la voluntad de reunir a hombres y mujeres que quieran construir una Argentina desde un ámbito distinto. No desde la disputa por el poder, sino desde los valores morales. Esto es lo que sentimos y dentro del partido no nos han permitido canalizar nuestra militancia tras estos sentimientos, y por eso vamos y estamos en la Coalición…

Las palabras de Stolbizer trasuntan tristeza.

Sigue

—Me imagino que esto es doloroso para aquellos que sienten profundamente a la UCR. Como bien recordaba Morales Solá, hubo un momento en que Alfonsin parecía invencible… Recordemos al millón de personas en la avenida 9 de Julio; el recitado del preámbulo de la Constitución… Para ustedes, ¿esto es parte de una actitud equívoca del doctor Alfonsín?

—Absolutamente equívoca. Pero no es el primer episodio. Yo he subrayado que la declinación, en términos electorales y de consideración popular del radicalismo, a mi juicio se inició con el Pacto de Olivos. Y se lo digo aun reconociendo que Alfonsín pudo haber tenido una intencionalidad patriótica y justa en la búsqueda de ese acuerdo. Pero lo cierto es que se instaló una cultura pactista dentro del radicalismo, que luego cada uno interpretó como quiso. Pero así el radicalismo comenzó a perder identidad, sobre todo en los concejos deliberantes, en las legislaturas, donde esa cultura pactista se tradujo en intercambio de favores con intendentes peronistas. Planteo lo de “pactista” en términos de negocio político; de tomar al Estado como un botín y repartirlo. Por ejemplo, en el Conurbano, los concejales radicales pactaban con los intendentes del PJ porque les daban contratos a cambio de apoyo a las decisiones gubernamentales o de callarse cuando se presentaba un caso de corrupción en esos gobiernos municipales. Así es como la UCR pierde identidad. Sobre todo, localmente. Todo eso se hizo al amparo de una cultura pactista. Creyeron que si Alfonsin se podía juntar con Menem, ellos podían (en cada pueblo) pactar con el justicialismo. Así se fue desnaturalizando el radicalismo como opción, como alternativa de oposición. Así empezaron a crecer otras fuerzas, y repito que el partido, como fuerza de oposición, comenzó realmente a anestesiarse. Recuerde usted que, a lo largo de toda su historia, el radicalismo ha hecho un aporte de construcción democrática, social y cultural muy importante en la Argentina. Un aporte enorme. Yo no dudo en reconocer mis propios errores y puedo estar equivocada, pero hoy identifico al Pacto de Olivos como el inicio de la pendiente por la que cae el radicalismo. A partir de allí, se cometieron muchos errores…

—También reconozcamos que la democracia incipiente después de la dictadura militar fue complicada…

—Por supuesto que hubo circunstancias, como Semana Santa, que fueron consecuencias de un “apriete” de los carapintadas, y Alfonsín tuvo que decirle al pueblo que todo estaba en orden cuando sabíamos que no era así. La gente también sintió que era engañada o que no se valoraba su capacidad para entender la situación tan crítica. También hay otra cosa, y es que quienes llegan al poder piensan que es para toda la vida. Son los riesgos que uno observa que se van repitiendo en la Historia. Esto ocurre también en el actual Gobierno nacional. La perpetuidad… El que llega piensa, en primer término, en cómo perpetuarse y mantenerse.

—Cuesta pensar que el radicalismo y la Coalición se separen.

—Mire, todos los fiscales de la UCR y los intendentes municipales que actuaron en las ultimas elecciones estuvieron junto a nosotros en la Coalición. En la provincia de Buenos Aires somos claramente la segunda fuerza política. Dentro de la Coalición, el radicalismo tiene un papel muy importante, porque los intendentes radicales acompañaron a la Coalición y todos resultaron reelectos. Lamentablemente, haber forzado a algunos intendentes a acompañar a Lavagna en su estrategia electoral los llevó a perder sus municipios. Esto significa –y hay enojo en la voz de Margarita– haber rifado el capital principal del radicalismo, que es su poder territorial. Como consecuencia de esta estrategia electoral equivocada, hemos perdido buenos municipios, con buenos intendentes… A pesar de ello, hoy tenemos algo importante, como son nueve diputados nacionales de la provincia de Buenos Aires. El radicalismo, con Lavagna, sólo tiene dos. Lo mismo en las secciones electorales. Por eso insisto en que subsisten las mismas ideas entre la UCR y la Coalición Cívica. Por eso los radicales apoyaron a la Coalición y, mayoritariamente, le dieron la espalda a la opción Lavagna. Esa opción, como sabemos, con el apoyo radical consigue la mayoría en la provincia de Córdoba.

—Tenemos entendido que, en el almuerzo que tuvo lugar en la quinta de Lavagna en Máximo Paz, el propio Lavagna reconoció que el acuerdo con el justicialismo no había caído bien en la sociedad, que había sido mal interpretado… que solamente se limita a la cuestión partidaria, y que el objetivo fue reconstruir el justicialismo manteniendo la diversidad interna… ¿Usted lo cree así?

Stolbizer se ríe francamente:

—Dice que Kirchner se lo prometió, pero pienso que Lavagna no entiende a la gente, o se deja engañar, o nos quiere engañar a los demás. Nadie puede pensar que, si termina siendo vicepresidente del PJ encabezado por Néstor Kirchner, ése no sea sino un gesto de acompañamiento terminante hacia la gestion de Cristina Kirchner. Creo, incluso, que la convocatoria a Lavagna por parte de Néstor K tiene que ver con el armado del PJ pero también con buscar un apoyo frente a una coyuntura económica que quizás no sea tan buena como lo ha sido la anterior. El contexto internacional, la caída de los mercados en los últimos días, etcétera, podrían ser una amenaza para el gobierno de Cristina, a quien no le vendría mal tener un piloto de tormenta… como lo fue Lavagna en una coyuntura determinada.

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De la borocotizacion de lavagna a la frustracion de scioli

Las movidas del verano. La reconciliación entre el ex presidente Néstor Kirchner y su ex ministro de Economía Roberto Lavagna ha sido, hasta aquí, la movida política del verano. Sus consecuencias en el justicialismo, en el Gobierno y en el radicalismo están en pleno desarrollo.
Por Nelson Castro | 10.02.2008 | 04:07. PERFIL.COM

La reconciliación entre el ex presidente Néstor Kirchner y su ex ministro de Economía Roberto Lavagna ha sido, hasta aquí, la movida política del verano. Sus consecuencias en el justicialismo, en el Gobierno y en el radicalismo están en pleno desarrollo.
La situación del ex candidato presidencial por el radicalismo venía complicada. El acuerdo electoral con la UCR había muerto en la misma noche del 28 de octubre pasado, cuando se conocieron los resultados de la elección. El análisis de la votación permitió observar que el aporte peronista que hizo Lavagna fue muy escaso, que muchos radicales tampoco se habían entusiasmado y que los sectores independientes que lo votaron distaron de ser, numéricamente, lo que se pretendía. Así las cosas, las aspiraciones políticas del ex ministro lo llevaban inexorablemente de vuelta al peronismo kirchnerista.
De ahí que el recuerdo de la “borocotización” haya sido inevitable. Es el término que, a su vez, hacen circular jocosamente, por los pasillos del poder, encumbrados funcionarios del Gobierno cuando hablan del asunto.

Lavagna dixit:

“Dividir y crispar a la sociedad es un mal principio de gobierno” (6 de febrero de 2007).
“El Gobierno se maneja con todos los organismos intervenidos y aplica el método Santa Cruz. A lo largo del año pasado (por el 2006) ha avanzado el Poder Ejecutivo sobre infinidad de organismos que tendrían que tener un carácter colectivo: la Comisión de Defensa de la Competencia, la ONCA, el INDEC, departamentos jurídicos de ministerios… que a lo largo de 2006 han sido copados, tomados por personal que responde políticamente y que, en la mayoría de los casos, no tiene la capacidad técnica” (16 de mayo de 2007).
“Todo el sistema de servicios y obras públicas tiene que ser claramente redefinido, porque ahí hay problemas de concepción y de gestión muy graves” (22 de mayo de 2007).
“La inflación no para y se ha convertido en una máquina de generar pobres y destruir clase media. En el Gobierno ya no pueden tapar esa realidad” (28 de junio de 2007).

“La última vez que hubo manipulación de precios fue durante el Proceso militar. El Presidente, en vez de entrar en razón, inventa confabulaciones” (26 de julio de 2007).

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Convicciones líquidas

Rosendo Fraga sostiene que la ambigüedad no siempre es negativa en la política. Que es la tolerancia que expulsa los conflictos que van a callejones sin salida. Que es la flexibilidad humana y necesaria para alejar peligrosas y malditas antinomias como la de amigos-enemigos que tanto mal nos han hecho. Las rigideces y los dogmatismos, mejor dejarlos para los valores y los principios éticos.
Por Alfredo Leuco | 09.02.2008 | 02:55. PERFIL.COM
Rosendo Fraga sostiene que la ambigüedad no siempre es negativa en la política. Que es la tolerancia que expulsa los conflictos que van a callejones sin salida. Que es la flexibilidad humana y necesaria para alejar peligrosas y malditas antinomias como la de amigos-enemigos que tanto mal nos han hecho. Las rigideces y los dogmatismos, mejor dejarlos para los valores y los principios éticos. Se apoya en una cita del Roca del siglo XIX : “En política no hay que decir palabras irreparables porque nadie es tan amigo como para no convertirse en enemigo y porque nadie es tan enemigo como para no convertirse en amigo”. Dice Rosendo que el partido que mejor comprendió esto es el peronismo y por eso es casi un sinónimo de poder en nuestro país.
El periodista Jorge Fernández Díaz utilizó una metáfora brillante para ir hasta el mismo hueso: “El peronismo es ese traje a medida que los argentinos se construyeron a sí mismos para cambiar de parecer, practicar el oportunismo internacional, ejercer la autoridad y gobernar lo ingobernable: este país”.
Mucho más empírico, Eduardo Duhalde bendijo la vuelta de Kirchner y Lavagna al peronismo: “Para nosotros es una buena noticia”.
¿Es una buena noticia para las instituciones republicanas? Hay múltiples respuestas seguramente. Pero vale la pena detenerse en dos:
1- La hipócrita indignada. Es la que se expresa en muchos contestadores de las radios y que pone el grito en el cielo diciendo: “Lavagna me traicionó, me siento defraudado”. Dan ganas de preguntar qué hizo esa persona por Lavagna además del módico compromiso de votarlo. ¿Estaba dispuesto a dar la vida por Lavagna? ¿Aportó algun pesito para su campaña? ¿Pegó algún cartel, acaso? El grado de desilusión tiene que ser directamente proporcional al nivel de compromiso. Si no, es como exigirle a los dirigentes políticos un grado de firmeza en las convicciones que la sociedad no tiene. No hay demasiados antecedentes de políticos diabólicos que surgan de comunidades angelicales. Por lo general, los dirigentes en todos los planos son bastante parecidos a sus dirigidos. ¿O no somos capaces de confesar que nos equivocamos a menudo, que cambiamos radicalmente de opinión, que tenemos agachadas cotidianas y otras yerbas? ¿No estaremos escondiendo cierta justificación que nos permita pagar nuestras culpas por lavarnos las manos y alimentar ese reaccionario discurso antipolítico? Lavagna es un traidor. ¿Yo? Yo soy un héroe.
2- La reflexiva estratégica. Es la que, analizando el escenario, se preocupa por esa manía de muchos opositores que no construyen alternativas y sólo escupen críticas. La que olfatea el peligro del partido único y el hegemonismo kirchnerista. La que teme que la oposición rabiosa, como dijo Lavagna, se convierta en gorilismo rabioso, como dijo Alfonsín. Muerto el perro se acabó la rabia, decían los biempensantes como expresión de deseo después de que Perón se llevara en sus oídos la más maravillosa música. Somos la rabia, pintaban algunos de la jotapé medio derechosa que en algún momento intentó volver y ser millones. Es verdad que el borde del precipicio todavía está lejos, pero conviene advertir que una fractura social a la venezolana nos acerca mucho a ese abismo.
A Lavagna el viraje le va a costar capital simbólico. En esta democracia de masas mediáticas tiene que dar demasiadas explicaciones. Hay mucho ciudadano ejemplar que no tolera en los demás lo que tolera de sí mismo. Hay mucho dirigente que le cuesta gobernar, al revés de Lavagna al que le cuesta ser opositor. Es que desprecia el objetivo fácil de la confrontación de adjetivos por los medios. De hecho, colaboró con todos los gobiernos democráticos de Perón para acá, salvo con Menem. Es todo un dato. En cambio para Kirchner fue todo ganancia. Se mostró audaz, táctico y gran lector de los resultados electorales. Refunda un peronismo a su imagen y semejanza porque la mayoría de los votos de Cristina vienen de donde más NBI –Necesidades Básicas Insatisfechas– hay, y porque recupera al peronista que despierta más simpatías en donde menos NBI hay. El peronismo es un partido que siempre tiene las puertas abiertas para los que quieren volver. Puede ser una hermandad, una logia y –a veces– una mafia. Todo lo contrario del radicalismo y la izquierda, que hacen de la división permanente casi un dogma de fe. Lo que no está claro es si, como dijo Abel Posse, la mano tendida de Kirchner premió la disidencia de Lavagna. ¿Ya no prefiere la obediencia debida de los verticalistas que a todo le dicen que sí? ¿Habrá convivencia en la diferencia? ¿Hay que plantarse frente a Kirchner y armar algo afuera para volver por la puerta grande? La historia de Santa Cruz demuestra que Kirchner primero somete electoralmente a sus adversarios y después de un tiempo les tira una soga. En la mayoría de los casos, con esa misma soga, los asfixia. ¿Habrá cambiado? Por las dudas, hay que tener cuidado con las convicciones líquidas, como diría el sociólogo Zygmunt Bauman. Kirchner ya tiene a Lavagna en el banco de los suplentes como candidato contra Macri o, por si las moscas, alguna crisis no prevista. No hay en el horizonte ministro de Economía más exitoso que Roberto (a partir de ahora) o que el Pálido (hasta hace una semana). El pejotismo fue una ocurrencia fugaz de Kirchner, y las corporaciones partidarias, una definición ajena a las necesidades actuales. Tiene razón Artemio López: no existe el peronismo desgrasado o Dolce & Gabbana. Estamos asistiendo a los remezones del peronazo y está clarísimo: todos unidos triunfaremos y como siempre daremos…

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Ser gorila

Ecumenismo sabio o voracidad implacable? Toda la semana se consumió en el obsesivo análisis del anuncio desde Olivos, el reingreso de Lavagna al Gobierno. Más que nunca, importan las precisiones. Crudas. Desnudas. Sin vueltas.
Por Pepe Eliaschev | 10.02.2008 | 04:50. PERFIL.COM

Ecumenismo sabio o voracidad implacable?
Toda la semana se consumió en el obsesivo análisis del anuncio desde Olivos, el reingreso de Lavagna al Gobierno. Más que nunca, importan las precisiones. Crudas. Desnudas. Sin vueltas.
El triunfo kirchnerista en las elecciones de 2005 determinó el despido de Lavagna. Kirchner creyó que ya no lo necesitaba. Desde comienzos de 2006, Lavagna fue verbalizando muchas críticas que, en privado, hacía antes de ser despedido y reemplazado por Felisa Miceli. Sus dardos: costo de vida dibujado, capitalismo de amigos, alianza de Kirchner con Chávez, intolerancia oficialista con el periodismo no succionado por la Casa Rosada, reestatización de empresas. Eso lo convirtió en un referente para Alfonsín y los radicales.
Alfonsín padece desde hace muchos años una debilidad estructural: lo aterroriza que lo tachen de “gorila”. Por eso, ha sido magnánimo y de una amplitud llamativa para acercar a peronistas que lo protejan de esa crítica. En su gobierno nombró asesor a Angel Robledo y ministro a Carlos Alderete. Al propio Lavagna lo tuvo como secretario de Industria y Comercio Exterior de 1985 a 1987. Carlos Campolongo estuvo al frente del noticiero de ATC. Mantuvo relaciones cordiales con Cafiero y Manzano, en lo que lo ayudó otro gorilafóbico, Chacho Jaroslavksy.
La pasión de Alfonsín por evitar que su prédica y cultura política fuese manchada por el uso del estigma “gorila” hizo que fuera prominente abogado de Chacho Alvarez, un post peronista que llegó en el ’89 al Congreso en las listas de Menem.
Cuando se armó la Alianza, Alfonsín endosó al resbaladizo Alvarez más de lo que la prudencia aconsejaba. Era previsible: Alvarez huyó a los pocos meses, dejando al gobierno y a sus propios camaradas en la estacada. De abogado decisivo en el retorno de Cavallo al poder, con De la Rúa, pasó a contratado por Kirchner, semirradicado en Montevideo, taciturno funcionario del Mercosur, sueldo en dólares y tareas inexistentes.
Razones tenía Alfonsín para oponerse al retorno de Cavallo. No las tenía, en cambio, en confiar que el rancio pejotismo granbonaerense era confiable camarada de ruta. Personajes como Ruckauf y los intendentes hasta entonces disciplinados bajo Duhalde, querían voltear a De la Rúa, pero por razones con las que Alfonsín no debería haber aparecido ni remotamente cercano.
Todo lo que Lavagna empezó a decir desde fines de 2005 en relación con los métodos y marco ideológico del kirchnerismo le fueron como anillo al dedo al radicalismo: hegemonismo, falta de diálogo, oportunismo en la llamada política de derechos humanos.
Alfonsín y muchos radicales quisieron volver a creer, pese a que Lavagna no se privó de algunos gestos estudiadamente despectivos para marcar su territorio. Cuando su candidatura presidencial quedó plasmada, la “dote” que trajo Lavagna a la boda fue paupérrima. Los radicales deberían haberse dado cuenta en ese momento, pero su penuria les impidió ser más rigurosos.
Los acosaba el 2 por ciento en las elecciones de 2003. Ya sabían que la Casa Rosada les venía picoteando el corral desde antes, desembolsando gruesamente para fichar gobernadores e intendentes asfixiados, gente de cascos ligeros a la hora de los bifes. Un caso emblemático, Gustavo Posse, el jefe de San Isidro, acaba de postularse para el papel de Barrionuevo con Menem. Dice que Kirchner es Schumacher y Cristina es Ecclestone. ¿Era necesario?
El equipo de Lavagna era pequeño y pobre. Salvo la destreza de González Fraga y la coherencia de Sarghini, no era para descorchar champán. En el grupo militan Camaño, quintaesencia pejotista de ultramuros, y el ex diplomático Posse, que abreva en un pensamiento tradicionalista, disgustado con los tiempos contemporáneos.
El 17% de la coalición de Lavagna con la UCR fue resultado, esencialmente, del voto radical. En la provincia de Buenos Aires, Lavagna sacó el 13,5% para presidente, pero en diputados sacó la mitad que los radicales. Con la UCR fue primero en Córdoba (35%) y segundo en Jujuy, la provincia de Gerardo Morales, candidato a vicepresidente y titular de la UCR, que aportó robustos resultados (26%) desde su liderazgo.
Fío y astuto, Lavagna supo enseguida que, si quería seguir haciendo política, se ponía la causa al hombro o volvía al redil. Volvió: lo esperaba el arca de Noé kirchnerista, embarcación siempre lista para subir a bordo a un ejemplar de cada especie.
El arca de Noé de Kirchner tiene una sola religión: vencer. La noción de victoria y de conducción es estructuralmente congénita en el justicialismo. Pero en 40 años se han producido cambios paradójicos. En lugar de aligerarse, la prosapia integrista del peronismo se ha ido espesando.
En 1958 Perón pactó con Frondizi. En 1966 con el Ejército. A partir de 1970, en La Hora del Pueblo, los peronistas dialogaban y acordaban con Balbín, Alende y partidos menores, sin gritos, imposiciones ni aprietes. En 1973 llevaron como vicepresidente al conservador Solano Lima y como presidente del Senado al democristiano Allende.
Eso hoy no ocurre. Hoy, el peronismo de Kirchner recoge, potencia y sobredimensiona todos los peronismos, desde Menem hasta Duhalde. ¿Una foto de Duhalde con Kirchner en Olivos? ¿Por qué no? Nada es imprevisible. En política, sobre todo en la antropofágica Argentina, la ingenuidad es un pecado capital. Triste, pero verdadero.
Pero la foto de Olivos, habla menos de Kirchner que de los radicales, un partido democrático grande cuya supervivencia, ahora mismo, juega sus cartas finales.
Una larga serie de “errores” dejan de ser sólo eso. Se convierten en enfermedad. Los radicales deben resignificar su razón de ser, sin complejos: no hay en la Argentina ninguna posibilidad de consumar acuerdos con un peronismo en el poder, con 50.000 millones de dólares en el Banco Central y un apetito de permanencia en el poder que, por comparación, lo deja a Juan Perón como un político sueco. La realidad es lo único irrebatible. Para Kirchner, en los hechos, lo que importa es crear, de hecho, un partido dominante, sumando todo.
En uno de los pocos reportajes que dio esta semana, Alfonsín deslizó que no tiene muchos años de vida por delante. Si así fuera, algo que visceralmente duele porque es un padre fundador, sería maravilloso que la Argentina pudiera rescatar, antes, el espacio y la palabra de un viejo gran hombre, pero voluntariamente apartado de las ignominias del trapicheo.
Ese hombre debe presidir el próximo 30 de octubre las fiestas nacionales por los 25 años de democracia.
Sólo queremos bien a nuestros hijos cuando hemos sabido prepararlos para la vida. Los radicales, ya sin Alfonsín en la política pequeña, deben reinventarse, con frescura, audacia, coherencia y honradez. Sin tabúes.

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La empresa que construirá el tren bala


Radiografia de una megacorporacion, la francesa Alstom. La compañía que ganó la licitación para construir el tren de alta velocidad es una gigantesca multinacional que emplea a 65.000 personas en 70 países y factura más de 20.000 millones de dólares al año. En sus 86 años de historia, Alstom cambió varias veces de nombre y de integración. No sólo se ha dedicado a la actividad ferroviaria, sino también a la naviera y a la energética. Los casos de corrupción que la salpicaron entre 1994 y 2002 llevaron a la firma a establecer un código de ética. En la Argentina ya trabajó en la provisión de vagones de subte y en el tranvía de Puerto Madero.
Por Christian Riavale. PERFIL.COM *

El 16 de enero, cuando se firmó el contrato para la construcción del tren bala entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba, mucho se habló sobre la factibilidad de que el proyecto finalmente se concrete, sobre todo teniendo en cuenta los innumerables problemas que ha atravesado el sector ferroviario en los últimos años.

Sin embargo, poco se dijo sobre la empresa ganadora de la licitación. No eran muchos los argentinos que conocían la existencia de Alstom, una multinacional gigantesca que en la actualidad emplea a 65.000 personas en 70 países y factura 14.208 millones de euros por año (unos 20.600 millones de dólares).

Pero no se trata de un problema de ignorancia. Esa confusión se origina, en gran parte, en las diversas transformaciones que sufrió esa compañía en 86 años de historia. En esas ocho décadas, cambió varias veces de actividades, de nombre, de estructura y de propietarios. En un momento, incluso, su abanico industrial se extendía desde la construcción del lujoso paquebote Queen Mary 2 en los astilleros Chantiers de l’Atlantique –vendidos en 2006– hasta el Tren de Gran Velocidad (TGV por sus siglas francesas o AVE en España).

Aunque todavía está dispersa en varias direcciones, Alstom tiende a concentrarse en dos polos básicos: energía eléctrica e industria ferroviaria.

En la actualidad, la empresa se proclama número uno mundial en ocho categorías:

Centrales eléctricas llave en mano.

Turbinas y alternadores hidroeléctricos.

Provisión de servicios a productores de electricidad.

Sistemas de protección ambiental para centrales eléctricas, sobre todo las que son alimentadas a carbón.

Trenes de alta velocidad y pendulares.

Trenes de corta y media distancia (suburbanos y regionales).

Sistemas de vehículos livianos sobre rieles y tranvías.

Servicios, señalización y sistemas ferroviarios.

A través de esas actividades, Alstom controla 18% del mercado ferroviario mundial. En el sector energético, 25% de los generadores eléctricos que existen en el mundo utilizan tecnología Alstom.

Ese aspecto apacible disimula las tremendas dificultades que atravesó la empresa en los últimos años por su endeudamiento y su dispersión industrial. A esas dificultades se sumaron algunos casos de corrupción que salpicaron su prestigio.

La resurrección de Alstom comenzó a partir de 2003, cuando Patrick Kron asumió la dirección de la empresa.

Kron descubrió que el grupo se había desangrado en su esfuerzo por alcanzar la misma estatura que sus principales competidores: el alemán Siemens y el británico GE. Las compras realizadas entre 1998 y 2000 en el sector eléctrico (ABB) y ferroviario (DDF y Fiat Ferroviaria) le costaron unos 6.500 millones de dólares más el costo adicional provocado por la integración de los equipos y de la producción.

Esa crítica situación se agravó por un accidente industrial importante, originado en la aparición de un defecto en las grandes turbinas de gas heredadas de ABB. Ese “desprestigio” le impidió aprovechar una época de oro, a fines de la década de los 90, que se caracterizó por un récord de compras de turbinas a gas en el sector energético de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, la quiebra de un importante operador de paquebotes amenazó la subsistencia de sus astilleros.

Su estrategia consistió en obtener recursos financieros mediante la venta de algunas actividades parasitarias o difíciles de integrar en la nueva estructura industrial, racionalizar la empresa y concentrarse en la energía y los transportes.

Ese saneamiento coincidió con una voraz demanda de energía derivada del extraordinario crecimiento económico de los países emergentes: Rusia, la India y China, donde se inaugura una nueva central eléctrica por semana (alimentada a carbón).

Las nuevas inquietudes ecológicas que aparecieron en el mundo en los últimos años también jugaron a favor de Alstom, excelentemente posicionado en ese sector clave. Su tecnología más reciente, experimentada en una planta piloto de Estados Unidos, permite capturar 90% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Los investigadores de la empresa están trabajando en una nueva tecnología que eliminará por completo las emisiones de CO2.

La coyuntura económica favorable –y la escalada de los precios del petróleo– actualizaron el interés por los sistemas de transporte baratos y poco contaminantes, como los trenes de alta velocidad y los tranvías.

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El kirchnerismo impulsa una profunda reforma política que reduzca el número de partidos a nivel nacional – Política – Perfil.com

El kirchnerismo impulsa una profunda reforma política que reduzca el número de partidos a nivel nacional. Sostienen que existen demasiadas agrupaciones que carecen de sustento electoral. Le apuntan a los grupos ‘personalistas’. Los docentes serán fiscales de mesa y no convence el voto electrónico.
10.02.2008 | 10:40
Después de las últimas elecciones presidenciales, el Gobierno impulsa una reforma política centrada en el fortalecimiento de los partidos políticos, en busca de mejorar la calidad institucional y reducir el número de agrupaciones políticas sin sustento electoral.

Actualmente, un partido puede presentar un candidato a Presidente si se inscribe en al menos cinco distritos y suma una cantidad de firmas que represente el 4 por mil del padrón de esas jurisdicciones.

“Es probable que debamos buscarle una solución a la exageración de partidos que tenemos hoy. Cualquiera suma dos o tres firmas y arma un partido nacional. Esto tiene que modificarse. Tal vez haya que inscribirse en más de cinco distritos”, anticipó un funcionario de la primera línea del Gobierno al diario La Nación.

La idea de dificultar la nacionalización de los partidos busca también evitar los grupos “personalistas”, de estructuras internas pobres, que un ministro del Gobierno deplora porque “cuando se va el líder, el partido desaparece. No hay elecciones internas y todo es a dedo y por decisión del jefe partidario. No hay institucionalidad”.

Las medidas en discusión son evaluadas por el ministro del Interior, Florencio Randazzo y participa también el jefe de Gabinete Alberto Fernández. La presidenta y Néstor Kirchner están al tanto de todo y siguen de cerca cada detalle. “

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Exclusivo: el crítico documento que Roberto Lavagna entregó en Olivos a su nuevo aliado Néstor Kirchner. PERFIL.COM


Lo escribió el 4 de enero pasado para su círculo de seguidores y luego se lo entregó al ex presidente. En el texto expone sus diferencias con el Gobierno, deja intuir acuerdos y reafirma su pertenencia justicialista.
10.02.2008 | 08:20

La democracia reconquistada en 1983 no ha venido de la mano de una mejora institucional. Es más, la reforma constitucional del ‘94 no nos ha dado instituciones más eficientes, transparentes y seguras. No obstante, la continuidad democrática tiene un valor en sí y todo nuestro trabajo debe ir dirigido a mejorar progresivamente, sin saltos ni supuestos actos fundacionales, estas instituciones.

En esa línea y dentro de lo dispuesto en la Constitución debe buscarse el reequilibrio de influencia de los tres poderes. El Gobierno cuenta con amplia mayoría en el Congreso. Eso debería animarlo a un manejo más participativo y con menor uso de poderes extraordinarios. La bonanza política debe hacerlo más abierto, no más cerrado.

Igualmente, hay que buscar la refederalización y eso no se hace sin caja propia y sin mecanismos donde las decisiones nacionales no ignoren las realidades e impactos locales. Entre 2003 y hasta parte de 2006 el superávit provincial hizo que se viviera un período excepcional en cuanto a las autonomías provinciales. Hay que rescatar ese proceso. Una nueva ley de coparticipación realista, seria, de largo plazo, quizá de aplicación progresiva es necesaria.

El papel de los partidos políticos debe ser revalorizado. Hoy son meras maquinarias electorales, oportunistas, y vacías de contenido. La revalorización debe hacerse sin inventar alquimias o ingenierías políticas y sin renegar de la historia de cada uno de ellos.

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Lavagna por Fontevecchia.

Dos diálogos entre el director de PERFIL y Roberto Lavagna tras su foto con Kirchner en Olivos y el detrás de la escena de los dos largos reportajes publicados por este diario al entonces candidato. Reflexiones sobre la ingratitud, la coherencia, la traición , la tristeza, el poder y la política. Por qué Lavagna no habla para PERFIL pero sí para la revista “Fortuna” de esta misma editorial. Además, el artículo de perfil.com que enojó a Lavagna.
Por Jorge Fontevecchia | 10.02.2008 | 03:39

Domingo y lunes son días de franco para las secciones más calientes del diario PERFIL. Los martes, ya con los editores de todas las secciones, hacemos la primera reunión de la semana, siempre de 16 a 18. Lavagna devuelve mi llamado mientras estaba en esa reunión pero mi secretaria le explica que quería entrevistarlo para el reportaje largo de este domingo. Lavagna pidió hablar directamente conmigo al día siguiente. Lo llamo el miércoles por la mañana y se produce el siguiente diálogo:

—Ya le adelantó mi secretaria que me gustaría entrevistarlo el jueves por la tarde o el viernes por la mañana.
—La oposición me está estigmatizando, me critican despiadamente sin comprender…
—Buena oportunidad para un reportaje extenso donde se explique y ayude a comprender.
—No quieren comprender, alcanza con escuchar las barbaridades que dice Carrió, por eso no quiero hacer reportajes ahora.
—¿Qué tiene que ver Carrió con el reportaje de PERFIL?
—Y… ustedes tienen su corazoncito con Carrió.
—¿De dónde saca eso?
—En perfil.com publicaron ayer que detrás de mi acuerdo con Kirchner está la bolsa de Miceli (N. de la R.: ver abajo): en PERFIL tienen su corazoncito con Carrió.
—Lo que publica perfil.com no tienen nada que ver con Carrió, usted está juntando temas diferentes. El domingo escribí sobre paranoia y poder, usted es un buen ejemplo.
—Yo ya leí su artículo.
—¿Y no se siente incluido? Le voy a hacer una confesión personal: aunque no lo crea, en las últimas elecciones yo voté por usted para presidente y no por Carrió. A varios amigos y familiares que, confundidos, me preguntaron por quién votaría les expliqué que aún no veía a la Coalición Cívica en condiciones de ocupar el Poder Ejecutivo nacional aunque sí de legislar por lo que cortaría boleta para legisladores de ese partido pero para presidente votaría por Lavagna. Esto no quita que si me concede el reportaje preguntaré con más dureza de la que podrían preguntar quienes votaron por Carrió, comenzando porque, en lo personal, soy uno de los más de tres millones de argentinos que votaron por usted y se sienten decepcionados con su acercamiento a Kirchner.
—Bueno, retiro lo de Carrió entonces. Hagamos una cosa, quiero que lea un texto que escribí el 4 de enero y nunca difundí donde se aclara mi posición. Es un poco largo pero dado que los reportajes en PERFIL son largos, se podría publicar. Yo se lo mando ahora por mail, léalo y después me llama y continuamos la conversación.
Así quedamos, envió el texto que se reproduce en esta misma página y volvimos a hablar a media tarde de ese mismo día.

—Al terminar de leer su texto me pregunté: ¿qué haría por ejemplo el diario al que usted le dio la primicia…?
—Yo no le di la primicia a nadie, eso no lo decidí yo sino Kirchner.
—Pero por lo menos usted fue partícipe necesario y le concedió a “Clarín”, en la mismísima quinta de Olivos, un reportaje.
—Yo no tengo el poder para operar periodísticamente a ese nivel, fue el presidente, el ex presidente.
—Bien, continúo con mi pregunta inconclusa: ¿qué haría el diario al que le concedió la primicia con el texto que a usted le interesa difundir? Le diría: “Muy bien Lavagna, negociemos: publicamos su texto si usted nos concede un reportaje exclusivo”. Como casualmente deseo, cuando tenga la oportunidad de entrevistarlo, criticarle que todo sea negociable, antes de avanzar con el eventual reportaje le aclaro primero que publicaremos su texto el próximo domingo, nos conceda o no el reportaje.
—Bueno, pero no quiero hacer un reportaje ahora; más adelante estoy a su disposición, pero esta semana no.
—Más adelante no tendrá el mismo valor que este domingo, cuando usted fue el protagonista de la semana. En su momento, veremos. Pero quiero que le quede claro mi profunda tristeza al ver que usted es ingrato con los lectores de PERFIL: cuando le convino, usó a este medio para enviarle su mensaje a la sociedad, y ahora priorizó justamente al diario del cual usted más se quejaba cuando estaba en campaña. ¿Recuerda lo que me dijo su señora al despedirnos en su casa de Cariló tras el reportaje de PERFIL de febrero del año pasado? (N. de la R.: ver epígrafe de la foto de esta página).
—Lo que le puedo responder es que a veces la tristeza es un sentimiento útil y necesario.

Infarto del alma. Sobre la tristeza como un sentimiento útil se podría decir que quien no tiene oídos para escuchar la propia tristeza, no sentiría ninguna piedad por la tristeza del otro. ¿Estará triste Lavagna por la decisión que tomó tras ver que cosechó la reprobación casi unánime? Sobre la tristeza útil escribió San Agustín: “Es todavía un bien el que duela el bien perdido, porque si no hubiese quedado algún bien en la naturaleza, de ningún bien perdido habría dolor en la pena.”
En política, la tristeza sería útil para desarrollar la prudencia: “El corazón de los sabios está donde hay tristeza, y el corazón de los necios, donde hay alegría”. Y un peronista pragmático podría sostener que también la vitalidad está ligada a la capacidad de aceptar tanto la pérdida como la conquista, así como tanto la presencia como la ausencia.
Pero la eventual utilidad de la tristeza, tanto a nivel individual como social, desaparece cuando al hacerse crónica se transforma en depresión. Por ejemplo, un país donde todos sus ciudadanos opinan que en lo alto de la política no hay ideología sino sólo conveniencias como pareciera confirmarle a muchos argentinos este acercamiento Kirchner-Lavagna. Pensamientos de ese tipo generan secuelas intelectuales, descreimiento, apatía, desasosiego, desilusión, escepticismo y hasta incluso cinismo.
Según muestran las encuestas, uno de cada dos votantes de Lavagna consideró su foto con Kirchner en Olivos como una traición. Palabra fuerte si las hay.
La traición siempre es un “pasaje”, una entrega al otro y una confesión de debilidad. Etimológicamente proviene del latín: tradere, entregar; y trado donde ‘trans’ implicar pasaje y ‘do’, dar. Traidor es quien se pasa al enemigo.
“La capacidad de traicionar a los demás es afín a la capacidad de guiarlos”, escribió James Hillman quizá pensando también en los políticos.
“Recuerdo bien los rostros de esos hombres: ¿no estaban todos conmigo?, ¿no gritaban ‘viva’ en otro tiempo? Eso hacía Judas con Cristo, pero éste, de doce consiguió la fidelidad de todos salvo de uno; yo, entre doce mil, la de nadie” (Ricardo II, de William Shakespeare). Quizá también Raúl Ricardo Alfonsín reflexionó sobre lo mismo.
Lavagna pudo haber recordado que Oscar Wilde escribió que “los corazones están hechos para ser rotos” y que para progresar incesantemente, pasando de una meta a la otra, es imprescindible vivir la experiencia de la fractura.
“Las acciones más indignas –decía Jung– nos permiten sobrevivir, y precisamente gracias a esa lucha evoluciona la conciencia. La traición lleva al traidor y al traicionado a enfrentarse con la muerte: el traidor ha comprendido la necesidad de intervenir para modificar una situación a través de una laceración penosa pero sin la cual no se produciría la transformación ni la búsqueda de un destino individual”.
Molière le hizo decir a su Don Juan (¿Kirchner, en este caso?): “La constancia es buena para los plebeyos. Todas las bellas tienen derecho a ser enamoradas”. Y la Unión Cívica Radical viene siendo sometida a enamoramientos múltiples tanto sea de Lavagna como de los radicales K.

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