Los cálculos políticos del kirchnerismo
LA GACETA / El Gobierno anunció el pago al Club de París, y obligó a Cobos y a la oposición a definir sus estrategias para 2009. Por Walter Schmidt – Columnista.
BUENOS AIRES.- Convencidos del resurgimiento de un sector de la oposición, de la nueva embestida desde el campo, pero en particular, de los reclamos en el propio seno del peronismo, el Gobierno nacional extrajo de su manga el anuncio que cancelará la deuda con el Club de París. Mas allá de los efectos en la economía vernácula y en la imagen del país en el exterior, el golpe de efecto tiene en el plano interno uno de sus destinatarios.
En la Casa Rosada aseguran que es un hecho que Julio Cobos se dedicará, de aquí en más, a construir un proyecto alternativo que debutará en las elecciones del próximo año, aunque no sea candidato a nada, como lo ratificó esta semana.
Conscientes del alto nivel de imagen positiva que ostenta el mendocino, el kirchnerismo dio vía libre para que algunos dirigentes -José Pampuro y Miguel Angel Pichetto-, salieran a marcar la contradicción de Cobos de ser vicepresidente y querer retornar a un partido opositor como la UCR. Sin embargo, declaraciones y desaires -como no invitar a Cobos al anuncio del pago al Club de París- marcan el límite de la disputa. Por ahora.
La UCR observa el panorama como una nueva oportunidad para el partido, tras los fracasos de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, que debieron interrumpir sus mandatos. No obstante, son los dirigentes históricos quienes quieren acelerar un frente con el “cobismo”, mientras el actual oficialismo del partido, de la mano de Gerardo Morales, no quiere volver a repetir el error cometido con Roberto Lavagna. No obstante, el kirchnerismo medita que, si al anuncio sobre el pago le siguen otros, la oposición se irá diluyendo y en 2009, más allá de los matices, el peronismo hará una muy buena elección.
Así, Kirchner apuesta a inundar de recursos los municipios de la provincia que permitió que Cristina Fernández llegara al poder: Buenos Aires. Por eso, durante estos meses el santacruceño intentará retacear lo más que pueda los recursos de los municipios y reservarlos para 2009. Sabe que en el Conurbano hay caciques peronistas que quieren discutir el poder con los intendentes que llegaron en 2007. Por eso, Kirchner instalará listas paralelas integradas por dirigentes piqueteros, para presionarlos a conformar una lista única.
Un sector está preocupado por los nombres que encabezarán las listas a diputados y senadores. Es el mismo que sostiene que Daniel Scioli o Sergio Massa deberían bajar a la lucha electoral. Pero los Kirchner no tienen nada decidido.
En el distrito porteño la situación es distinta, porque el kirchnerismo quedó a la deriva. El alejamiento de Alberto Fernández del Gobierno, en lugar de provocar un punto de inflexión en el kirchnerismo generó que Néstor casi diera por perdido el distrito, de cara a las legislativas 2009. Incluso, está en duda la continuidad de Fernández en la cabecera de la construcción política en la Ciudad. “En la Casa Rosada, los pingüinos no lo quieren para nada y dicen que se equivocó mucho al irse. Hasta denuncian la existencia de un acuerdo entre Alberto Fernández y Macri, para que no haya confrontación”, sostuvo un hombre que habla a menudo con la cúpula del poder. (DyN)
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